Fue mi última botella al mar, la más desprolija, la más barata y la más sincera. Y cuando tu cara de nada mató mis náufragas expectativas, pasó. Me miré los pies e hice trizas mis colores y me di media vuelta e hice colores mis trizas. Con los candombes que te dejé revoloteándome en los oídos, me subí a un bote distinto y nunca miré atrás.
Casualmente
hoy alguien me dijo que las palabras construyen pensamientos y
acciones... No dicen cosas, hacen cosas. Decidí hacer. Y las palabras me
dieron una nueva ¿lección? Me pidieron silencio. El
silencio es el partido más seguro para aquel que desconfía de sí
mismo, es contradictorio en sí mismo, porque está lleno de ruidos.
Por eso hablé, quizás en vano. Es que las palabras tienen un peso tan
grande que se vuelven abruptas.
Eurípides decía que "Si
tienes palabras más fuertes que el silencio, habla. Si no las tienes,
entonces guarda silencio". Mis palabras no son fuertes, afectan. El silencio nos preserva.
Preservate. Tu silencio es mucho más fuerte que el mío.... pero me afecta.

linda
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