El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre sólo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacia cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir

lunes, 23 de abril de 2012

Silencio, por favor


 Fue mi última botella al mar, la más desprolija, la más barata y la más sincera. Y cuando tu cara de nada mató mis náufragas expectativas, pasó. Me miré los pies e hice trizas mis colores y me di media vuelta e hice colores mis trizas. Con los candombes que te dejé revoloteándome en los oídos, me subí a un bote distinto y nunca miré atrás.

Casualmente hoy alguien me dijo que las palabras construyen pensamientos y acciones... No dicen cosas, hacen cosas. Decidí hacer. Y las palabras me dieron una nueva ¿lección? Me pidieron silencio. El silencio es el partido más seguro para aquel que desconfía de sí mismo, es contradictorio en sí mismo, porque está lleno de ruidos. Por eso hablé, quizás en vano. Es que las palabras tienen un peso tan grande que se vuelven abruptas. 

Eurípides decía que "Si tienes palabras más fuertes que el silencio, habla. Si no las tienes, entonces guarda silencio". Mis palabras no son fuertes, afectan. El silencio nos preserva. 
Preservate. Tu silencio es mucho más fuerte que el mío.... pero me afecta.

Alguien me ha dicho que la soledad se esconde tras tus ojos
y que tu blusa atora sentimientos, que respiras
tenés que comprender, que no puse tus miedos
donde están guardados
y que no podré quitártelos
si al hacerlo me desgarras...

No quiero soñar mil veces las mismas cosas
ni contemplarlas sabiamente,
quiero que me trates suavemente

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