El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre sólo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacia cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir

martes, 24 de abril de 2012

Partiendo mi mundo en dos

 Pequeña e inestable. Se moviliza dependiendo del viento que la sople. Se saca el color dependiendo del rayo de sol que la mire. Frágil como nada. Perfecta como pocas. Distorsionando mi mundo, volviéndolo más opaco. Pero hay noches que poseen fuerzas sobrenaturales capaces de hacerla temblar. Ayer tembló como nunca, dándome las señales obvias y predescibles: Ya no estoy tan a gusto contenida en una falsa realidad.
Noches portadoras de tornados, derribando la perfecta esfera. Como un corcho hundido en el agua, sale hacia arriba, rompiendo mi tensa calma, recordando qué es lo real, partiendo mi mundo en dos... Sumergir, soportar el frío o salir a ver.

¿Sabés qué aprendí a base de noches? Que las luces de la ciudad nunca sustituirán a las estrellas, que los balcones nunca serán el prado, que una vez que te tumbes a verlas, brillan más de lo que habías pensado. Más vale creer en algo que no desaparecerá al día siguiente. Y al fin y al cabo, las estrellas salen cada noche.


Hay más de mí en un mundo encerrado,
rompe el cristal, sé vivir.-

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