Noches portadoras de tornados, derribando la perfecta esfera. Como un corcho hundido en el agua, sale hacia arriba, rompiendo mi tensa calma, recordando qué es lo real, partiendo mi mundo en dos... Sumergir, soportar el frío o salir a ver.
¿Sabés qué aprendí a base de noches? Que las luces de la ciudad
nunca sustituirán a las estrellas, que los balcones nunca serán el
prado, que una vez que te tumbes a verlas, brillan más de lo que habías
pensado. Más vale creer en algo que no desaparecerá al día siguiente. Y
al fin y al cabo, las estrellas salen cada noche.
Hay más de mí en un mundo encerrado,
rompe el cristal, sé vivir.-

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