•
Un pequeño detalle decorativo, al que le sacuden el polvo cuando se sabe que vienen visitas. No es útil ni realmente importante, como si estuviera más por
costumbre que por
deseo. Pero está, y uno está tan seguro de que va a seguir ahí, durito, y las cosas van a seguir su curso normal. Porque al fin y al cabo
un adorno no suele ser prioridad.
Tocame, cuando no quieras sentir
Besame, sin el sabor de elegir
Y hablame, sin decirme la verdad
sin intentar lograr perderte en mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario