El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre sólo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacia cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir

martes, 27 de septiembre de 2011

Lágrimas envueltas en papel celofán

En ese absurdo capricho de mendigar abrazos reconfortantes que nunca llegan, me topo con un capricho mayor: el desear el abrazo más imposible. Y cometo el error de leerte creyendo que en esas cartas voy  a encontrar la respuesta a mis problemas, como cuando te sentabas al lado mío en el colegio y arrancabas hojas de la carpeta para escribirme aunque me tuvieras a 5 centímetros y las decorabas con los papeles que usábamos en plástica, con tal de hacerme reír. "Andy yo siento que te estás poniendo una armadura al pedo, porque al fin y al cabo, qué hace una armadura? quitarte soltura, aislarte... Es una coraza que te va a hacer tan dura y desconfiada que de nada va a servir, porque después te vas a dar cuenta que solamente sirvió para amortiguar un par de golpes y que la gente te vea dura, cuando sabés bien que no lo sos". Si aprendí a volver a confiar, abrirme y no ponerme ninguna armadura para afrontar las cosas, fue gracias a vos. Pero a veces me pregunto, ¿cómo no ponerme una coraza cuando el corazón se me rompe en pedazos y grita fuerte que te extraña y extraña ese abrazo que sin dudas, vos a diferencia de todos, me darías?


















Y si vos me agarrás
no me voy a soltar
igual que los demás
respondo a
la ley de gravedad

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