Que de a ratos -sólo de a ratos- aparece abriendo cielos, garabateando una vez más el camino, la lluvia, el puente... conduciéndome tal vez, un poco más cerca de vos, ayudando a escapar lejos de acá, haciendo que mi mundo se vuelva un mundo otra vez.
Mirada descalza al cielo… y ahí vamos.
Vamos por la vida con un tachito en las espaldas,
donde depositamos los sentimientos que creemos descartables...
después vamos y los tiramos al río, como solucionando el asunto.
donde depositamos los sentimientos que creemos descartables...
después vamos y los tiramos al río, como solucionando el asunto.
Pero el río vuelve con esos mismos sentimientos a cobrarse las deudas del corazón... con intereses, claro.
El río no es boludo.
El río no es boludo.
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