El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre sólo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacia cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir

sábado, 3 de diciembre de 2011

Impotencia

Fallar es duro. Resignarse es duro. Conformarse es duro. Callar es duro. Contenerse es duro.
Pero errar es de humanos, y de eso se aprende. La resignación es el peor camino, o no es camino, "es un suicidio cotidiano" como diría Balzac, pero sólo se bajan los brazos cuando realmente no vale la pena. Conformarse es aún peor, pero eso te da la pauta para saber a qué aspirar, qué merece cada uno y a progresar en todo sentido. Callar y contenerse... Aprendí que no hay nada más duro que eso. Que si una palabra puede cambiarlo todo y si el silencio a veces vale más que mil de esas, hay que saber ajustarse a la situación y saber cuándo callar y cuando no. Todo eso es duro. Pero superable. Sólo existe algo que me resulta imposible superar y es la impotencia. No es dura, es dolorosa. Cuando no se puede demostrarle a alguien que está equivocado, cuando ni mil palabras bastan, cuando los silencios solamente distancian más, cuando no hay chances de explicar que no hubo tales errores, es cuando esa maldita impotencia dice presente y viene de la mano de la resignación... Y el tiempo, ese que todos dicen que todo lo cura, solamente te obliga a conformarte. Ahí es cuando no quedan cicatrices de batallas, sino heridas mal cerradas. Y ya me harté de tener esas marcas.




 

















[A pesar de tus pifiadas yo te pude disculpar
te suplico que vos sepas disculparme ♫]

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