El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre sólo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacia cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir

viernes, 23 de diciembre de 2011

Repeticiones

Un cuerpo adolescente dormía. Un alma de mujer soñaba. Mil voces le gritaban la simple realidad intentando despertarla.
Tanto tiempo llevaba soñando que la mujer sintió que había imaginado todo, que sus sueños empezaban a repetirse perdiendo la magia. En ese instante el cuerpo perdió calor, entendió la imprevista tibieza como la muerte del sentimiento… creyó oportuno despertar para volver a la cotidianeidad.
Sin abrir los ojos aún; cuerpo y alma lloraron por las historias conocidas, el personaje olvidado, la alegría compartida y la melancolía repentina. Las lágrimas le demostraban que todavía seguían demasiado vivas… mujer, adolescente y sueños.
Ella sintió que le quedaba mucho por sentir y volvió a dormir haciendo oídos sordos a esas voces de una realidad que prefería sentir ajena.

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