El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre sólo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacia cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir

martes, 26 de julio de 2011

El dueño de la pelota

Y sí, ya lo dijo Marx: "La historia se repite a sí misma, primero como tragedia y luego como farsa".
 Vuelven los tiempos que precedieron la implantación del profesionalismo, los de los clubes parásitos y el cooperativismo absurdo.

Claro, qué le vas a pedir que sepa de historia a un dirigente de fútbol...

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