El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre sólo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacia cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir

lunes, 29 de agosto de 2011

Amo a los melómanos

"La música es una copia tan inmediata de toda la voluntad que es el mundo. El mundo, como voluntad, es afectividad. La música es la esencia íntima, sin pasar por la representación, la razón, el consciente, los conceptos. La música no expresa nunca el fenómeno, sino la esencia íntima, el interior del fenómeno, la voluntad misma... Ella es la reproducción inmediata de la voluntad y expresa lo que hay de metafísico en el mundo físico, la cosa en sí de cada fenómeno. Hay pues una relación estrecha entre la música y el ser verdadero de las cosas... Ella nos da lo que precede a toda forma, el núcleo íntimo, el corazón de las cosas... Ella expresa de una sola manera, por los sonidos, con verdad y precisión, la esencia del mundo, en una palabra, lo que concebimos bajo el concepto de voluntad.
Y me planteo la pregunta: ¿Qué quiere pues, de la música mi cuerpo entero? Pues no es del alma... creó que su aligeramiento; como si todas las funciones animales debieran ser aceleradas mediante ritmos ligeros, audaces, turbulentos; como si el bronce y el plomo de la vida debieran olvidar su pesantez gracias al oro, la ternura y la untuosidad de las melodías. Mi melancolía quiere descansar en los escondites y los abismos de la perfección: he aquí por qué necesito de la música".

Friedrich Nietzsche.-


Eso que me levanta, que me impulsa, que me anima. Eso que me hace sonreír espontáneamente y atravesar por todos y cada uno de los estados de ánimo, que me conecta a quién quiero cuando quiero, que me unió a la mayoría de los lazos más importantes de mi vida. Una asignatura pendiente que pronto dejará de serlo. Incluso, me genera felicidad ver a otros disfrutar plenamente de vivir por y para la música. Ritmo, inspiración, navegando al interior... Como son todos los días, siete notas en busca de la armonía.

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