Y me planteo la pregunta: ¿Qué quiere pues, de la música mi cuerpo entero? Pues no es del alma... creó que su aligeramiento; como si todas las funciones animales debieran ser aceleradas mediante ritmos ligeros, audaces, turbulentos; como si el bronce y el plomo de la vida debieran olvidar su pesantez gracias al oro, la ternura y la untuosidad de las melodías. Mi melancolía quiere descansar en los escondites y los abismos de la perfección: he aquí por qué necesito de la música".Friedrich Nietzsche.-
Eso que me levanta, que me impulsa, que me anima. Eso que me hace sonreír espontáneamente y atravesar por todos y cada uno de los estados de ánimo, que me conecta a quién quiero cuando quiero, que me unió a la mayoría de los lazos más importantes de mi vida. Una asignatura pendiente que pronto dejará de serlo. Incluso, me genera felicidad ver a otros disfrutar plenamente de vivir por y para la música. Ritmo, inspiración, navegando al interior... Como son todos los días, siete notas en busca de la armonía.
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