El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre sólo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacia cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir

miércoles, 24 de agosto de 2011

Pero no dura.

Como una piedra que tirás al mar, rebota y después se hunde, como lo breve que fue el dibujo que viste en aquella nube, como una borrachera que al otro día ya es resaca.

Todo lo que fue y lo que será
queda preso en algún lugar.

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