Andre: ¿Eh?
Desconocido: Una sonrisa, dale, me bajé del tren por eso.
Andre: Jaja (mueca de 'Qué hambre')
Desconocido: Bueno, algo sonreíste, no fue difícil. ¿Te querés casar conmigo? Capaz que en una de esas decís que sí.
Andre: Jaja, no.
Desconocido: Tu nombre, un mail, algo... Me bajé por vos, no te estoy mintiendo.
Andre: Andrea.
Desconocido: Andrea... Gonzalo. ¡Pará, no camines rápido!
Andre: Bueno, pero estoy apurada, perdón.
Desconocido: No hay apuros para el amor.
Andre: Jajaja.
No me levanta el autoestima, apenas me hace reír, pero ante estas situaciones solamente pienso: Qué es lo que le pasará por la cabeza a la gente cuando se atreve a hablarte así, qué es lo que realmente la motiva, y, sobre todo, cómo hace para animarse... Odio ser tímida.
(Y no, tranquilo, no le huyo a amor, me escapo de los chamuyos).
No hay comentarios:
Publicar un comentario