El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre sólo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacia cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir

domingo, 6 de noviembre de 2011

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El escalofrío en mi cuello, la risa sin disfraces, los mensajes interminables, sentarme sobre la mesada, que me prestes tu pecho, que se haga de día en una sola charla, manos que pierden el frio por mis piernas, manos en mi cintura en medio de un recital, una siesta compartida, rechazar una campera prestada, hacerme la enojada, el dolor de reirme demasiado, olvidarme del significado de la indiferencia.
No sé, a veces me cuesta acostumbrarme a no extrañar esas giladas. A veces.

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