El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre sólo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacia cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir

viernes, 2 de marzo de 2012

Pritzilla

A veces creo que jugar a algo a esta edad resulta divertido no sólo por el hecho de que uno no termina de perder una de las cualidades más lindas, que es la inocencia,  el juego de la existencia, de la fuerza y de la voluntad, sino también porque el clima que se genera tiende a instalarse y muchas veces, creo sumergirme en él a tal punto que me olvido que se trataba de un juego.
Una vez jugué a que tenía una pseudo mamá, una madre soltera y cuyo ex marido era una remolacha (no consumo estupefacientes, señor lector, son chistes internos). Pero el cariño que me brindó al asumirse en el juego como mi mamá, superó las barreras del mismo: Mi pseudo mamá me permitió confiar en ella desde el primer momento, mostrarme tal cual soy, no parar de hablar, sentir la curiosa necesidad de intercambiar palabras con ella. Mi pseudo mamá me cuidó, me cuida, me advierte. Mi pseudo mamá me hizo reflexionar acerca de los sentimientos reprimidos, del miedo a dar un paso más o a jugársela, y el "no pasa nada" quedó atrás inevitablemente (aunque en definitiva no pasaba nada jaja, pero ese es otro tema). Mi pseudo mamá me alentó y me apoyó en proyectos y decisiones e incluso, planeamos uno a largo plazo juntas. Mi pseudo mamá vive lejos, pero la siento cerca, forma parte de mis locuras, vivencias, y me acompaña en el dolor o comparte mi alegría. Mi pseudo mamá va a tener ese título gracioso siempre, pero hace rato que la considero una amiga.
Mi pseudo mamá hoy cumple años, y aunque un cuarto de siglo le parezca el fin del mundo, yo espero que cumpla muchos cuartos de siglos más para poder seguir disfrutando de su hermosa persona.

SONRÍE y usted nace, asume el mundo,
mira sin mirar:
indefensa, desnuda, transparente...
Y a lo mejor, si la sonrisa viene de muy adentro,
usted puede llorar..
Sencillamente
sin desgarrarse
sin deseperarse
sin convocar la muerte
ni sentirse vacía..

Llorar, sólo llorar.

Entonces su sonrisa, si todavía existe,
SE VUELVE UN ARCOIRIS.


Mi pseudo mamá es algo así como un arco iris. 
Te quiero, ¡feliz cumpleaños!

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