El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre sólo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacia cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir

domingo, 25 de marzo de 2012

Un cocktail de razón y azar -ysurcos-

No hay domingo que no sea violento.
no hay un rocanrol que no te traiga a vos...

Volver a revocar sin arreglar la humedad. Hay vacíos que no se llenan, hay penas que no se van, hay nudos que se aprietan cada vez más. Puras cumbres borrascosas. Un aguacero que ahoga. Se dilatan los pulmones, fabriquita de suspiros. Doy una vuelta más en la cama (una de las miles). Deambulan entre las paredes grises de mi mente escenas que no son y no quisiera que fueran. Pensamientos espiralados.
 La mente funciona de maneras tan asombrosas como infinitamente inteligibles. A veces la percibo como una cadena de recuerdos, todos relacionados, superpuestos y a merced de un mecanismo acción-reacción. A algunos también los imagino como recuerdos nodriza alrededor de los cuales giran pensamientos menores, en conjunto conformarían un todo semántico.
Uno de los tantos momentos en los que te vas de la realidad mientras jugás con tu pelo. Cuando querés ver algo se mueve y hace ruido en esa nada en la que intentás acogerte. Hacés foco y te sonreís. Una canción, un perfume, una frase, que de repente me encuentra pensando en vos, nuevamente... En las casualidadeso mejor dicho en las ironías de la vida. Esas situaciones, hechos, particularidades que te dan a pensar que el universo se complota para hacerte rabiar. Aunque muchos no te entiendan porque perciben las cosas desde otra perspectiva, pero para vos es como ser penca y que te echen sal.
 Estos días, logré encontrarme conmigo misma. O al menos, conectarme conmigo misma, de a ratitos, pero lo logré. Y me extrañaba. Para llegar ahí, tuve que conectarme con otras personas, mundos, historias que forjaron la mía. Hay personas que dejan surcos en nuestra historia y que cuando dedicamos un momento a recorrerlos y recolectar viejos recuerdos, caemos en la cuenta de que entendemos cuestiones que antes no lo habíamos hecho. Como cuando uno retoma un libro años después, en otra época de su vida, y descubre que las palabras cobran otro significado antes oculto al entender. Los surcos son como libros, lugares de paseo y fuentes de conocimiento, si se los sabe abordar.
Anoche volví a leer un par de libros, y me reí de sólo pensar en el tiempo que traté de entenderlos (el tiempo que tardé en superar a un cobarde que pretende ser idealizado todo el tiempo, y que no me genera nada más que indiferencia. Chau, buena vida. Te veo y sólo aborto pensamientos para no escupirle a tu presencia que es 80% hipocresía).
Pero las conexiones no tienen fin. Y me tocó llegar a este libro que leo a diario, este surco que soy incapaz de abordar todavía, porque leo una página más y no sólo quiero retroceder al comienzo del libro, allí donde vos también me leías y escribías -paradojicamente- : "Ya no hay oscuridades en el prado, ni arados que surquen la tierra herida"... Sino que también quisiera que esta almohada fuera tu pecho, fuera tu hombro, fuera tu cintura, fuera tu espalda y fuera tu cuello; que la nada sobre mis labios fueran tus labios y que la nada que me envuelve fueran tus brazos; que el aire entre mis dedos fueran tus dedos; que el silencio de la noche fuera tu respiración luego de un tequiero; que la soledad de este cuarto fuera la plenitud de tu compañía. Quisiera que el condicional fuera presente. Quisiera no extrañarte, quisiera tenerte. O que al menos, me extiendas tu mano para ayudarme a transitar surcos complicados. 

SiEstamosJuntosNoExistenSurcos .-

No hay comentarios:

Publicar un comentario