Incesante, corruptible, intenso, estúpido, inverso, convexo, inquieto, elocuente, suspicaz, ambiguo e intenso. Lo siento… y me dejo caer, derrumbar, envejecer, añejar. Lo alcanzo y no corre, no se escapa, no se esconde, no quería atraparlo pero se vuelve un soplo helado que atraviesa mi garganta y se aloja en el pecho, un suspiro que martilla en mis oídos, que me exige inquietud, una habitación vacía que busca llenarse con el sollozo de los propios muros, un espacio dentro de más espacio que busca trascender, una duda no declarada, una lágrima no llorada.
"Lo atroz de la pasión es cuando pasa, cuando al punto final de los finales no le siguen dos puntos suspensivos"... Señor Joaquín, usted siempre tiene la frase acertada. Los puntos finales me ahogan, mientras que el tiempo me escupe en la cara, me seduce sin ganas, me coarta el sentir, me inventa sin causa. Lo siento, no soy buena describiendo. Es basicamente un dolor redondo y eficaz, pacientemente agrio, portador de recuerdos, silencios, del eco que me echa en cara tu ausencia. Es basicamente un jardín pasado de estación, una rutina que pesa toneladas. Es basicamente extrañar (te).
Creeme, tu ausencia quema,
alma mía.
Y tu recuerdo duele.
Ahora soy, por ejemplo,
el esqueleto de una casa incendiada,
que se duele
en el fondo de la ceniza.
No sabía que estabas entre mis "contactos" del blog! Primera vez que paso por acá, si la memoria no me falla. En estos últimos tiempos, me suele fallar!
ResponderEliminarSalud! con un tinto de mi tierra!