El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre sólo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacia cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir

miércoles, 5 de octubre de 2011

Disminuída, minúscula, diminuta

"... No creo ser tan importante...", cantaría por ahí un Ricardo absolutamente sincero consigo mismo. Creo que soy importante para mis momentos, pero dudo que lo sea para los momentos ajenos, aunque sigo convencida de que todos dejamos algo en la vida de los demás independientemente del grado de trascendencia que tenga. Y un tal Germán, de una ebullición sonora con la cual nunca me amigué (pero no viene al caso), cantó:

Que casi siempre no fue nadie
que se yo, pero mírame hoy
que quiero un día transportarte a mi ser
verás que no es así.
abrazame que te lo pido
abrazame que tengo frío.
sabe que siempre he sido amigo
de guardar lo del corazón
que casi siempre armo líos
de los que después lloraré.
abrazame que te lo pido
abrazame que tengo frío.
abrazame que te lo pido
abrazame que tengo frío.
 
Y encuentro aun más sinceridad... y ahí sí me siento diminuta. "Llorar para sentir, extrañar para querer, volar para salvarse" me repetía un amigo (amigo que es sinónimo de mis ganas de pisar Rosario). No sé en cuál etapa estoy. Pero en cualquiera sea, necesito uno de ESOS abrazos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario