El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre sólo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacia cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir

domingo, 23 de octubre de 2011

etsirt

Resulta que lloro porque no puedo controlar los momentos en los que me cae la ficha de lo dependiente que soy de los demás. Andrea "Contradicción" Leal me llamo. Leo a Nietzsche que me dice que el que no reclama su libertad no es libre, que la ayuda sólo puede ser ofrecida a quien tiene abundancia de fuerza vital y que uno no puede hacer que otro le dé sentido a su vida, porque aunque una persona libere a otra, esa otra sigue siendo dependiente de alguien para ser libre y automáticamente deja de serlo, y me siento fortalecida al entender semejante planteo, pero en la práctica soy una de las personas más débiles que conozco.
Resulta que lloro porque los recuerdos tienen un peso enorme que se va volviendo una carga que a veces creo no llevar a cuestas, pero todos los días, un ratito, me pesa y otros me derrumba. Porque cuando estabas esas canciones eran una fiesta, pero ahora las padezco, y ni vos ni nadie está ahí para calmarme. Y aunque estuviera sería depender de alguien y una vez más alimento ese círculo vicioso.
Resulta que lloro porque pienso demasiado en el dolor ajeno y cada lágrima es una razón más que atormenta a tu corazón y al mío. Si hay algo que amo es ver y saber que los que me rodean están bien y me considero un medio para que ellos puedan alcanzar ese bienestar. Por ende, cuando soy la causa de sus males, quiero desaparecer por un rato largo porque no sé brindar soluciones, aunque no tenga por qué, aunque haya tomado la mejor decisión, aunque me sienta segura de mis actos.
Resulta que lloro porque hay noches en las que necesito un abrazo espontáneo, una preocupación innata, una mirada dirigida sólo a mí, un beso con ganas, un par de cosquillas al alma, un instante en el que mi presencia sea deseada, no incomode y sea capaz de hacer esbozar sonrisas. Pero obtengo indiferencia y me refugio en la soledad.
Resulta que lloro por sentirme una más, porque mi autoestima se me caga de risa, por pasar tan desapercibida y tener al otro en un pedestal, mirarlo y sentirme tan chiquita... y tan embobada.
Resulta que lloro porque no notás lo que sos para mí.
Resulta que lloro porque cada día me cuesta más asimilar la resignación.









No me pregunten, entonces, por qué lloro, porque no alcanza el tiempo y el contexto para explicar los motivos. Y porque a veces creo, que a nadie le importa realmente. Y es lo mejor que pueden hacer, algún día me tengo que liberar sola.
Tengo el alma hecha pedazos y a partir de acá no me hago cargo de  nada.-

2 comentarios:

  1. Puede romperse algo tan frágil como el corazón y un alma? sí, vos lo comprobaste, yo lo comprobé, pero dicen que la vida esta mas allá de estos dolores que nos sacan todas las ganas de todo, habrá que seguir, habrá que ponerle tripa y corazón y volver hacer brillar nuestro ser, gracias por las palabras escritas allá, sonreí andre.

    abrazo gigantesco al corazón!

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  2. Sinceramente no se que hacer leyendo esto... quizás hubiera sido mejor cortarla antes...

    Espero que estés bien, un beso..

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