El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre sólo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacia cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir

sábado, 18 de febrero de 2012

Aprender a asimilar

En la secundaria, leí un libro muy famoso de Sábato que me dejó una frase muy latente en la cabeza:

"Y era como si los dos hubiéramos estado 
viviendo en pasadizos
o túneles paralelos, sin saber que ibamos 
el uno al lado del otro, 
como almas semejantes en tiempos semejantes,
para encontrarnos al fin de esos pasadizos 
delante de una escena pintada por mí como clave 
destinada a él solo, como un secreto anuncio 
de que ya estaba yo allí y que los pasadizos se habían
por fin unido y que la hora del encuentro había llegado.
¡La hora del encuentro habia llegado!
¿Pero realmente nuestros pasadizos se habían unido 
y nuestras almas se habían comunicado?
Qué estúpida ilusión mía había sido todo esto".
 
Sábato está muy muy lejos de ser uno de mis favoritos, ese libro tampoco me gustó, pero, con el tiempo, con las pocas o muchas experiencias, me di cuenta que al fin y al cabo, terminaba aplicando ese párrafo en cada una de ellas. Para muchos peco de ingenua o ilusa, y por eso, no me queda otro remedio que seguir refugiada en mi túnel, replegada ante el posible dolor o a la espera de que alguien derribe los muros de ese pasadizo y ya no tenga que transitar por tanta oscuridad hasta conectarme con otro camino.
Cuando nuestros pasadizos se encontraron, supuse que aun así, estaríamos distantes. Supuse mal, porque me acerqué a vos más de la cuenta, porque te necesitaba cerca, tanto que deseé con todas mis fuerzas que eso pasara y creí tenerte cerca. Creí, una vez más como consecuencia de los impulsos y las ilusiones prematuras que nuestros pasadizos no sólo se habían encontrado, sino que también se habían unido. No lo creí, mejor dicho, lo creímos. El resto es historia conocida, lo diferente es que esta vez, no siento que siga sola en un túnel sin respuestas, a la deriva, en la total oscuridad. Los destellos de grandeza de un aura diferente me permitieron encontrar luz al final, la claridad necesaria para saber que mi pasadizo, túnel, camino, como quieran llamarle, no depende de otro, no necesita completarse para ser, sino que yo misma voy forjando ese camino y puedo acompañarte en el tuyo, iluminar tus salidas cuando creas que no podés ver cómo seguir de la misma manera que vos lo hiciste conmigo.
Y ahora, haganme la misma pregunta de siempre: ¿valió la pena? Sin dudas. 
Y está bien, no sos un sol, no querés ni pretendés serlo, pero este ser está eternamente agradecido con la manera en la que supiste iluminar sus días y por enseñarle a iluminarse a mí mismo y quizás, algún día, brillar.


Transcurrimos por algún camino escuchándonos filosofar
hablamos de miedos, de metas, de sueños, 
nos conocimos, nos entendimos proyectando intenciones 
que dos piscis nunca pueden concretar
que más da, sucede. 
Te llegó inexorable el destino, me costó comprender mi dolor
 el paso del tiempo, lo que no vivimos siempre a destiempo,
 siempre en silencio no me perdono nunca no haberte dicho antes
 lo que me importas... hoy que no estás, sucede.
Y estoy aprendiendo a asimilar lo que me enseñaste
 sin pensar ante la peor tormenta,
 tu mejor sonrisa siempre hasta el fin.

Te quiero mucho

No hay comentarios:

Publicar un comentario