Anoche me acosté y tenía la leve sospecha de que al otro día al despertarme mi mundo se demoronaría roto en mil partes, imposible de restaurar. Inutilmente quise reprimir las lágrimas y evitar mi rostro contorsionándose en un gesto desesperadamente triste. Gesto que no tardó en llegar, como las flechas que dan en el blanco de la ilusión, como todo aquello que no deseás y siempre, termina produciéndose más rápido que lo que tanto te costó construír.
"Una estruendosa jauría se empeña en hacer callar las preguntas, los matices, el murmullo de ojalás". Y espero que el ruido se calle para que puedas encontrarte de nuevo... sin mí, conmigo, no me da igual, pero prefiero liberarte a que te sientas aturdido.
La famosa frase de Saramago dice que "de los árboles pintados no caen hojas". De este árbol, sí caen hojas. Lenta e imperceptiblemente, se van desprendiendo de a una, como queriendo huir con el viento. En una imagen triste, que sólo el árbol (o una parte de él) puede sentir. Como si fueran arrancándole lo mejor de él para luego dejarlo ahí, estático y solo, como si fuera sólo un árbol más. ¿Cómo puede él, tan inmóvil e indefenso, demostrar que es especial? ¿Cómo puede él, siendo tan vulgar a los ojos de la gente común, demostrar que está lleno de sentimientos que merecen ser valorados? ¿Cómo puede él, tan desprovisto de armas de ningún tipo, luchar contra los vientos que pretenden desmoronarlo?
No soporto una brisa más que me haga saber que no tengo la capacidad de generar algo en el otro que le permita, poco a poco, a este árbol recuperar sus hojas. No soporto que me arranquen las hojas, las pisoteen, y vea como cada árbol a mi alrededor puede a tiempo -a su tiempo- producir sus frutos, mientras este árbol se preocupa por mantenerse firme en sus raíces una y otra vez, porque no logra, no puede ser tan especial como para rescatarte de ese lugar del cual creíste haber escapado.
Puedo con todo, con el viento, con la distancia, con las heridas viejas y los riesgos de afrontar nuevas heridas. Puedo cambiarlo, puedo hacerle frente. Pero no puedo cambiarte, no puedo contra tus sentimientos. Hoy ni siquiera puedo contra los míos. Mi intuición puede con todo y predice los finales sin dejarme disfrutar de las historias.
Como el
árbol que crece yo así quiero ser,
poderme caer cuando este sol se esconde.
Duele como la distancia que separa nuestra piel; tristeza de ganar o perder .-
árbol que crece yo así quiero ser,
poderme caer cuando este sol se esconde.
Duele como la distancia que separa nuestra piel; tristeza de ganar o perder .-
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