Por segunda vez vi esta película. La primera vez que lo hice me sentí identificada con el personaje principal femenino, y a su vez, siento que describe esta ciudad de una manera brillante, o al menos a todas esas cosas en las que mi mente se detiene a pensar cada vez que transito por Capital y me llevan a la conclusión - que hoy se convirtió en decisión - de abandonar Buenos Aires. A corto o largo plazo, es mi nuevo objetivo.
Todos los edificios, absolutamente todos, tienen una cara inútil. Inservible. Que no da ni al frente ni al contra frente: la medianera. Superficies enormes que nos dividen y nos recuerdan el paso del tiempo, el smog y la mugre de la ciudad. Las medianeras muestran nuestro costado más miserable, reflejan nuestra inconstancia, las grietas, las soluciones provisorias, es la basura que escondemos debajo de la alfombra. Sólo nos acordamos de ellas excepcionalmente, cuando vulneradas por las inclemencias del tiempo, dejan filtrar sus reclamos. Las medianeras se han convertido en un medio más de la publicidad, que en raras excepciones, han logrado embellecerlas. Por lo general, son ruidosas invitaciones de los minutos que nos separan de los supermercados o de los locales de comida rápida, anuncios de lotería que nos prometen mucho a cambio de casi nada, aunque últimamente nos recuerdan la terrible crisis económica que nos dejó así, desocupados. Contra toda la opresión que significa vivir en estas cajas de zapatos, existe una salida: una via de escape... Ilegal como todas las vías de escape. En clara contradicción a los códigos de contravención urbana, se abren unas minúsculas, irregulares e irresponsables ventanas que permiten que unos milagrosos rayos de luz iluminen la oscuridad en la que vivimos.
¿Cuando seremos una ciudad inalámbrica? ¿Quiénes habrán sido los genios que taparon el río con edificios y el cielo con cables? Tantos kilómetros de cables, ¿sirven para unirnos o para mantenernos alejados, cada uno en su lugar? La telefonía celular invadió el mundo con su promesa de estar conectados siempre. Mensajes de texto, un nuevo lenguaje adaptado para diez teclas que reduce una de las mas hermosas lenguas a un primitivo, limitado y gutural vocabulario. El futuro esta en la fibra óptica, dicen los visionarios. Como gran cosa prometen que vas a poder subir la temperatura de tu casa desde tu trabajo. Está claro, está previsto que no haya nadie que te espere con la casa calentita...
Si aun cuando se a quién estoy buscando, no lo puedo encontrar, ¿cómo voy a encontrar al que estoy buscando si ni siquiera se cómo es?
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