"Y cuando algo te gira en la cabeza, encontrale la paz", me dijeron una vez. Giraste y girás. Mucho tiempo, cada vez un poco más. Sorpresivamente giraste y nunca entendí por qué. Hoy quizás, lo llegue a comprender. Diste vueltas porque me fue fácil encontrar la paz en vos. Y creeme que me cuesta, porque lo primero que hago cuando alguien revolotea en mis pensamientos, de la manera que sea, trato de sacarlo, porque me da miedo que ocupe espacios que no le corresponden, aunque no me afecte ni me genere nada. Pero en este caso fue raro, no te tuve miedo. Preferí que sigas ahí como una rosa sin espinas, como un escaparate al alma, como una melodía dulce y tranquila de fondo, como un lugar al cual recurrir en busca de sonrisas. Como viento. Rozándome, dándome libertad y frescura en el momento necesario. Aislado, lejano, bohemio, separado, pero lindo, gracioso, natural, original.
Y en esos días en que creía que la paz era un slogan, que el cielo estaba arrugado, que pesaba respirar y que no quería hojas en blanco, me empujaste a sonreír. Como siempre, como antes, pero mejor.
Sí, son charlas simples, nada fuera de lo común, pero entre mi risa fácil y tus anécdotas y respuestas diferentes, cómicas, alentadoras, lograron que raramente, espere un momento del día: el de cruzar palabras con vos.
No tengo la culpa de prestarte atención de una manera distinta si tenés esa sonrisa y esos ojos. Hay algo que me cautivó y no sé qué es, pero le estoy agradecida. Reservado, con tus tiempos, tus días, tus risas (de mí y de mi ingenuidad, claro) tus destellos de dulzura... Por eso, te dejo seguir girando. Hay una canción de una banda que me encanta, que dice "Hoy no soy el que gira en el aire para hacerte sonreír". Bueno, vos sos lo contrario... quedate ahí, dando vueltas en mi mente y alimentando mis ganas de sonreír.
Espero devolverte alguna sonrisa.
(Mi espada es el amor; mi escudo, el humor; mi hogar, la coherencia; mi texto, la libertad)
El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre sólo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacia cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir
lunes, 26 de diciembre de 2011
viernes, 23 de diciembre de 2011
Fingiendo
Imagina proyectando o no imagina nada.
Así, sutil y con los rulos enredados, camina con miedo y vergüenza a la espera de un cachetazo fantasmagórico que la despierte, que la reviva. Siempre estirándose para llegar... Llegando, tocando, perdiendo.
No es consciente de la mitad de las cosas que le corren por la piel.
Cuando se levanta y mira por la ventana, quiere subir bien alto para tener una mirada panorámica de este espacio. Cuántas veces se rajaría a donde nunca y se perdería para volver a empezar...
Todavía duda de querer ser mujer, pero mira transparente como si todo fuera nuevo, girando una y otra vez.
Su realidad es compatible con la del resto. Por el simple hecho de que mientras vos miras ese árbol, ella también está haciendo lo mismo.
[Interferencia]
-¡Disculpame! pero yo tengo miopía, no me vengas a decir que vemos igual. Además... ¿Qué redactas mi vida?
-Bueno, bueno che... salí de adelante del espejo.
Siniestro delirio amar una sombra.
la sombra no muere.
y mi amor
sólo abraza a lo que fluye...
Serás efímero cuando caiga el sol (*)
•
Lo único que nos queda es la noche. Pero no comparto ni una estrella, aunque hoy sea el único motivo para levantar la mirada: darse cuenta que el brillo existe y nada se le compara. Ni comparto los deseos que pidas ante cada una de ellas. En otra galaxia están las que llevan guardados los míos... estas son sólo testigos de instantes para el olvido, instantes que al día siguiente el sol se encargó de incendiar. Porque soy así, no quiero escribir mis memorias, quiero narrar mis olvidos. Y de a poco, voy olvidando las noches de sonrisas en la oscuridad y susurros, que al fin y al cabo, siempre van a ser menos que la infinita cantidad de puntitos de luz en el firmamento equivalente a la cantidad de razones para despedirme de la presencia que fue el centro de muchas noches, cuya belleza no fue apreciada, y el amanecer se encargaba de echármelo en cara. En algún lugar, lejos como la distancia de acá a una estrella, cerca como las horas que restan para que el cielo se aclare y un nuevo día comience, hay alguien mirando a la misma esfera de plasma que brilla con luz propia... Alquien que me regale sus noches, o que las comparta, con quien atravesar el plano del horizonte hacia un hemisferio visible. La mañana no es el final de la noche, sino su última palabra.
Lo único que nos queda es la noche. Pero no comparto ni una estrella, aunque hoy sea el único motivo para levantar la mirada: darse cuenta que el brillo existe y nada se le compara. Ni comparto los deseos que pidas ante cada una de ellas. En otra galaxia están las que llevan guardados los míos... estas son sólo testigos de instantes para el olvido, instantes que al día siguiente el sol se encargó de incendiar. Porque soy así, no quiero escribir mis memorias, quiero narrar mis olvidos. Y de a poco, voy olvidando las noches de sonrisas en la oscuridad y susurros, que al fin y al cabo, siempre van a ser menos que la infinita cantidad de puntitos de luz en el firmamento equivalente a la cantidad de razones para despedirme de la presencia que fue el centro de muchas noches, cuya belleza no fue apreciada, y el amanecer se encargaba de echármelo en cara. En algún lugar, lejos como la distancia de acá a una estrella, cerca como las horas que restan para que el cielo se aclare y un nuevo día comience, hay alguien mirando a la misma esfera de plasma que brilla con luz propia... Alquien que me regale sus noches, o que las comparta, con quien atravesar el plano del horizonte hacia un hemisferio visible. La mañana no es el final de la noche, sino su última palabra.Mirando al cielo va a ser mejor.*
- (*) Gracias Mr. Larramendy -
¿Qué te anda pasando corazón?
¿Qué te anda pasando corazón que vas sin mando?
sólo late cuando al tuyo choca en un abrazo
fatigado va de trepar pendientes, viendo tanto espanto
busca el rebusque que le haga olvidar el olvido, en el que lo dejaron.
Tanta realidad al sueño le han robado ya
y quiere despegar por que su suelo vive en desconsuelo.
Muchos fueron blancos del más negro sentimiento
y otros se secaron con la luz del microcentro
y varios seguimos corriendo la coneja, pero en patas de rana
esperando la lluvia y que la crecida lleve a quien nos desangra
Tanta realidad el sueño le han robado ya
y quiere despegar por que su suelo vive en desconsuelo
Tanta realidad el sueño le han robado ya
sólo encuentra paz, si le amanece tu corazón en frente.
¿Qué te anda pasando?
Ay! ¿qué te anda pasando?
Quiero un borratinta, esos de dos lados con la fibra azul finita
en una punta para escribir sobre el error sin agujerear la hoja.
Repeticiones
Un cuerpo adolescente dormía. Un alma de mujer soñaba. Mil voces le gritaban la simple realidad intentando despertarla.
Tanto tiempo llevaba soñando que la mujer sintió que había imaginado todo, que sus sueños empezaban a repetirse perdiendo la magia. En ese instante el cuerpo perdió calor, entendió la imprevista tibieza como la muerte del sentimiento… creyó oportuno despertar para volver a la cotidianeidad.
Sin abrir los ojos aún; cuerpo y alma lloraron por las historias conocidas, el personaje olvidado, la alegría compartida y la melancolía repentina. Las lágrimas le demostraban que todavía seguían demasiado vivas… mujer, adolescente y sueños.
Ella sintió que le quedaba mucho por sentir y volvió a dormir haciendo oídos sordos a esas voces de una realidad que prefería sentir ajena.
Tanto tiempo llevaba soñando que la mujer sintió que había imaginado todo, que sus sueños empezaban a repetirse perdiendo la magia. En ese instante el cuerpo perdió calor, entendió la imprevista tibieza como la muerte del sentimiento… creyó oportuno despertar para volver a la cotidianeidad.
Sin abrir los ojos aún; cuerpo y alma lloraron por las historias conocidas, el personaje olvidado, la alegría compartida y la melancolía repentina. Las lágrimas le demostraban que todavía seguían demasiado vivas… mujer, adolescente y sueños.
Ella sintió que le quedaba mucho por sentir y volvió a dormir haciendo oídos sordos a esas voces de una realidad que prefería sentir ajena.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Abriendo cielos
Demasiado tiempo alejado del lápiz, una vez más… y a veces la mejor manera de volver es escapar. Nuevo garabato simple, que habla de algo tan simple, como necesario y complicado de conseguir: Son simples sueños trazando caminos, es esa escalera, rayos de sol asomando entre los cielos más nublados, el silencio entre medio de tantos murmullos sin sentido, ese arcoiris que no deja ver principios ni finales, pero tienta a seguir…
Que de a ratos -sólo de a ratos- aparece abriendo cielos, garabateando una vez más el camino, la lluvia, el puente... conduciéndome tal vez, un poco más cerca de vos, ayudando a escapar lejos de acá, haciendo que mi mundo se vuelva un mundo otra vez.
Mirada descalza al cielo… y ahí vamos.
Que de a ratos -sólo de a ratos- aparece abriendo cielos, garabateando una vez más el camino, la lluvia, el puente... conduciéndome tal vez, un poco más cerca de vos, ayudando a escapar lejos de acá, haciendo que mi mundo se vuelva un mundo otra vez.
Mirada descalza al cielo… y ahí vamos.
Vamos por la vida con un tachito en las espaldas,
donde depositamos los sentimientos que creemos descartables...
después vamos y los tiramos al río, como solucionando el asunto.
donde depositamos los sentimientos que creemos descartables...
después vamos y los tiramos al río, como solucionando el asunto.
Pero el río vuelve con esos mismos sentimientos a cobrarse las deudas del corazón... con intereses, claro.
El río no es boludo.
El río no es boludo.
martes, 13 de diciembre de 2011
Odio a los indiferentes
Odio a los indiferentes. Creo que vivir es tomar partido. Quien verdaderamente vive no puede dejar de ser ciudadano y partidario. Indiferencia es abulia, es parasitismo, es cobardía, no es vida. Por eso, odio a los indiferentes. La indiferencia es el peso muerto de la historia. Es la bola de plomo para el innovador y la materia inerte en la cual frecuentemente se ahogan los entusiasmos más esplendorosos.
La indiferencia actúa poderosamente en la historia. Actúa pasivamente, pero actúa. Es la fatalidad, es aquello con lo que no se puede contar, aquello que confunde los programas, que destruye los planes mejor construidos. Es la materia bruta que se rebela contra la inteligencia y la sofoca. Lo que ocurre, el mal que se abate sobre todos, no se debe tanto a la iniciativa de los pocos que actúan, como a la indiferencia de muchos. Lo que ocurre no ocurre tanto porque algunos lo quieran, sino porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, deja de hacer, deja promulgar leyes que después solo la revuelta hará anular, deja subir al poder hombres que después solo una sublevación podrá derrumbar.
Los destinos de una época son manipulados de acuerdo con visiones restrictas, objetivos inmediatos, ambiciones y pasiones personales de pequeños grupos activos, y la masa de hombres lo ignora, porque no se preocupa. Por eso, abomino a los indiferentes. Desprecio a los indiferentes, también porque me provocan tedio sus lamentos de eternos inocentes. Vivo, soy militante. Por eso detesto a quien no toma partido. Odio a los indiferentes.
La indiferencia actúa poderosamente en la historia. Actúa pasivamente, pero actúa. Es la fatalidad, es aquello con lo que no se puede contar, aquello que confunde los programas, que destruye los planes mejor construidos. Es la materia bruta que se rebela contra la inteligencia y la sofoca. Lo que ocurre, el mal que se abate sobre todos, no se debe tanto a la iniciativa de los pocos que actúan, como a la indiferencia de muchos. Lo que ocurre no ocurre tanto porque algunos lo quieran, sino porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, deja de hacer, deja promulgar leyes que después solo la revuelta hará anular, deja subir al poder hombres que después solo una sublevación podrá derrumbar.
Los destinos de una época son manipulados de acuerdo con visiones restrictas, objetivos inmediatos, ambiciones y pasiones personales de pequeños grupos activos, y la masa de hombres lo ignora, porque no se preocupa. Por eso, abomino a los indiferentes. Desprecio a los indiferentes, también porque me provocan tedio sus lamentos de eternos inocentes. Vivo, soy militante. Por eso detesto a quien no toma partido. Odio a los indiferentes.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Que sea febrero
Está bien, tenés razón, no hay que depender de nada ni de nadie. Menos a la distancia... Pero hay distancias y distancias y yo por vos viajo todas las veces que sea necesario, lo juro.
Embobadísima.com
Embobadísima.com
sábado, 3 de diciembre de 2011
Impotencia
Fallar es duro. Resignarse es duro. Conformarse es duro. Callar es duro. Contenerse es duro.
Pero errar es de humanos, y de eso se aprende. La resignación es el peor camino, o no es camino, "es un suicidio cotidiano" como diría Balzac, pero sólo se bajan los brazos cuando realmente no vale la pena. Conformarse es aún peor, pero eso te da la pauta para saber a qué aspirar, qué merece cada uno y a progresar en todo sentido. Callar y contenerse... Aprendí que no hay nada más duro que eso. Que si una palabra puede cambiarlo todo y si el silencio a veces vale más que mil de esas, hay que saber ajustarse a la situación y saber cuándo callar y cuando no. Todo eso es duro. Pero superable. Sólo existe algo que me resulta imposible superar y es la impotencia. No es dura, es dolorosa. Cuando no se puede demostrarle a alguien que está equivocado, cuando ni mil palabras bastan, cuando los silencios solamente distancian más, cuando no hay chances de explicar que no hubo tales errores, es cuando esa maldita impotencia dice presente y viene de la mano de la resignación... Y el tiempo, ese que todos dicen que todo lo cura, solamente te obliga a conformarte. Ahí es cuando no quedan cicatrices de batallas, sino heridas mal cerradas. Y ya me harté de tener esas marcas.
[A pesar de tus pifiadas yo te pude disculpar
te suplico que vos sepas disculparme ♫]
domingo, 27 de noviembre de 2011
efe ú e
Lucas: A ver si te entra en la cabeza, eh.
Andre: Ya me lo prometí en Hablando de la libertad
Lucas: Ah, pero mirá que hay que tener huevos para prometerse cosas en un tema como ese...
Andre: Me lo prometí, de ahora en más, cualquier camino que tenga corazón
Andre: Ya me lo prometí en Hablando de la libertad
Lucas: Ah, pero mirá que hay que tener huevos para prometerse cosas en un tema como ese...
Andre: Me lo prometí, de ahora en más, cualquier camino que tenga corazón
martes, 22 de noviembre de 2011
V (ideales a prueba de balas)
Nuestra integridad vale tan poco… pero es todo lo que tenemos, es el último centímetro que nos queda de nosotros, si salvaguardamos ese centímetro, somos libres.
Nos dicen que recordemos los ideales, no al hombre,
porque un hombre se puede acabar.
Pueden detenerlo, pueden matarlo, pueden olvidarlo
pero los ideales pueden seguir cambiando el mundo.
domingo, 20 de noviembre de 2011
Y seguir, seguir, seguir...
Hockey, voley, Boca, música, amigos, Foo Fighters, parciales aprobados... Todo parece marchar bien. O me estoy autoconvenciendo de que tiene que ser así y me compré una coraza berreta que a la primera empieza a presentar grietas. ¿Hasta cuándo esto de "hay que seguir"?
Incluso en estos tiempos
de aprender a vivir sin esperarte,
todos los días tengo recaídas
y aunque quiera olvidar no se me olvida
que no puedo olvidarte.
de aprender a vivir sin esperarte,
todos los días tengo recaídas
y aunque quiera olvidar no se me olvida
que no puedo olvidarte.
sábado, 19 de noviembre de 2011
Ser altruísta, esa es la cuestión
"Alguien es heterónomo cuando lo que quiere no está determinado en exclusividad por la naturaleza inherente de su voluntad, sino al menos en parte por consideraciones que no le son esenciales desde un punto de vista conceptual. Esas consideraciones inesenciales son separables de su voluntad, y en ese aspecto son lógicamente externas a ella. Ahora bien, si esa voluntad es afectada por consideraciones externas a ella, la persona es objeto de una influencia y en ese sentido es pasiva. Es activa, en cambio, cuando su voluntad se determina por sí misma. La distinción entre heteronomía y autonomía coincide, entonces, con la distinción de la pasividad y la actividad. Si es posible, en rigor, ser autónomo en virtud de la sumisión a la pasión dominante del amor, debe ser posible ser gobernado por éste sin caer por ello en la pasividad.
En muchas circunstancias, el amor es fundamentalmente pasivo. Lo es cuando el amante está motivado por la expectativa de que la obtención o la conservación del objeto de su amor sean beneficiosas para él. La expectativa quizá no sea explícita de manera autoconsciente; no hace falta, en efecto, que sea el resultado de ningún cálculo o evaluación deliberados. De una u otra manera, sin embargo, el objeto afecta al amante como si fuera capaz de darle gratificación, alegría u otro estado deseable. Esa es la base esencial de la cual depende su amor por el objeto: ese amor está condicionado a la atribución a su amado de una capacidad de mejorar la situación de su vida. El motivo principal del vínculo con el objeto de su amor, esté el amante preparado o no para reconocerlo, es una preocupación por su propio bien. Pero el amor no tiene por qué basarse en el egoísmo. Puede ser fundamentalmente activo y diferir del amor pasivo en la naturaleza de la motivación del amante y su interés por lo que ama. En cualquiera de sus variedades, el amor implica una conducta destinada a ser beneficiosa para el objeto amado. En el amor activo, el amante valora esta actividad por sí misma y no por las ventajas que, en última instancia, puede obtener de ella. Su meta primaria no es recibir beneficios sino proporcionarlos. Está motivado por el interés de servir los intereses y fines de su amado y no los propios. La actividad amorosa del amante pasivo está motivada, en esencia, por un interés autorreferencial apuntado a sostener o mejorar la probabilidad de que el objeto de su amor le sea útil.
En el amor activo, el amante se preocupa en forma altruista por su amado. Para él es importante por sí que el objeto de su amor florezca, estpa desinteresadamente dedicado a sus intereses y fines. Ahora bien, éste no es el punico rasgo constituitivo esencial del amor activo. Otra de sus características definitorias es que la importancia incondicional de lo que ama no es para el amante un asunto voluntario. El amante no puede dejar de dedicarse con altruismo a su amado. En este aspecto no es libre. Por el contrario, la naturaleza misma del caso lo lleva a estar cautivado por su amado y su amor. Su voluntad de encuentea bajo una rigurosa coacción. El amor no es cuestión de decisión. No hace falta decir que el amor es un asunto contingentem, a diferencia de los dictados de la voluntad pura, sus dictados no cuentan con el respaldo de la necesidad racional. El hecho de que el amor y sus mandatos sean lógicamente arbitrarios no significa, con todo, que sea posible abandonarlos o invalidarlos a voluntad. No tenemos, por cierto, la libertad de decidir "a nuestro agrado" qué amar o qué exige el amor de nosotros.
Es verdad, desde luego, que con el paso del tiempo los objetos del amor de una persona pueden variar. El amor tal vez aparezca o desaparezca; un objeto amado puede ser reemplazado por otro o éste unirse al primero. Los cambios de este tipo modifican la configuración de la voluntad. Pero el hecho de que sean cambios en la voluntad no significa que dependan de nosotros. En ocasiones tal vez sea posible que una persona manipule las condiciones de su entorno con el fin de comenzar a amar o dejar de amar un determinado objeto, pero esto no implica que para ella el amor sea un tema de libre elección. En lo que concierne al objeto de su amor, la persona no puede afectar directamente a su voluntad por un mero acto voluntario. No está en sus manos ser intimamente receptivo al objeto que ama. El cautiverio del amor no se puede aceptar o eludir por una simple decisión.
Las actitudes volitivas que una persona asume con respecto a sus propias tendencia motivacionales elementales dependen por entero de ella. Pasiones como los celos o el ansia no hacen sino proporcionarle la materia prima psíquica, por decirlo así, con la cual debe idear y modelar el carácter y estructura de su voluntad. Que una persona se identifique con esas pasiones o que éstas se presenten como fuerzas extrañas que permanecen fuera de los límites de su identidad volitiva depente de lo que aquélla quiere que sea su voluntad. Por imponente o intenso que sea el poder motivacional movilizado por las pasiones, estas no tienen autoridad motivacional ineherente. En ellas no hay otra cosa que la magnitud de esa fuerza que nos exige e incluso nos alienta a actuar como ellas mandan. El amor es diferente. El hecho de que una persona ame algo no le presenta simplemente una materia prima volitiva elemental. El amor no es un dato psíquico elementar, que no implica en siu mosmo ninguna actitud evaluativa o práctica específica por parte del amante hacia su tendencia motivacional. Con toda seguridad, una persona puede lamentar amar lo que ama. Tal vez haya intentado evitar amarlo y puede tratar de erradicar su amor. Hay sin duda muchas variedades posibles de complejidad y ambivalencia volitivas. Pero como el amor mismo es una configuración de la voluntad, no puede ser cierto que el amor de una persona que ama auténticamente sea por completo involuntario".
Ayer se cerró una etapa y estoy a cinco finales de recibirme... Y la conclusión de todo es que quiero estudiar filosofía. Cómo no extrañar los viernes con Rolo y esa hora y media aclarándome el panorama de lo que me pasa para hacerme sentir segura de lo que siento y la manera de actuar, para después salir de clase y ver que hago todo al revés. Imaginate ahora que no cuento con las sabias palabras y los consejos del profesor.
Infinitas son las gracias...
En muchas circunstancias, el amor es fundamentalmente pasivo. Lo es cuando el amante está motivado por la expectativa de que la obtención o la conservación del objeto de su amor sean beneficiosas para él. La expectativa quizá no sea explícita de manera autoconsciente; no hace falta, en efecto, que sea el resultado de ningún cálculo o evaluación deliberados. De una u otra manera, sin embargo, el objeto afecta al amante como si fuera capaz de darle gratificación, alegría u otro estado deseable. Esa es la base esencial de la cual depende su amor por el objeto: ese amor está condicionado a la atribución a su amado de una capacidad de mejorar la situación de su vida. El motivo principal del vínculo con el objeto de su amor, esté el amante preparado o no para reconocerlo, es una preocupación por su propio bien. Pero el amor no tiene por qué basarse en el egoísmo. Puede ser fundamentalmente activo y diferir del amor pasivo en la naturaleza de la motivación del amante y su interés por lo que ama. En cualquiera de sus variedades, el amor implica una conducta destinada a ser beneficiosa para el objeto amado. En el amor activo, el amante valora esta actividad por sí misma y no por las ventajas que, en última instancia, puede obtener de ella. Su meta primaria no es recibir beneficios sino proporcionarlos. Está motivado por el interés de servir los intereses y fines de su amado y no los propios. La actividad amorosa del amante pasivo está motivada, en esencia, por un interés autorreferencial apuntado a sostener o mejorar la probabilidad de que el objeto de su amor le sea útil.
En el amor activo, el amante se preocupa en forma altruista por su amado. Para él es importante por sí que el objeto de su amor florezca, estpa desinteresadamente dedicado a sus intereses y fines. Ahora bien, éste no es el punico rasgo constituitivo esencial del amor activo. Otra de sus características definitorias es que la importancia incondicional de lo que ama no es para el amante un asunto voluntario. El amante no puede dejar de dedicarse con altruismo a su amado. En este aspecto no es libre. Por el contrario, la naturaleza misma del caso lo lleva a estar cautivado por su amado y su amor. Su voluntad de encuentea bajo una rigurosa coacción. El amor no es cuestión de decisión. No hace falta decir que el amor es un asunto contingentem, a diferencia de los dictados de la voluntad pura, sus dictados no cuentan con el respaldo de la necesidad racional. El hecho de que el amor y sus mandatos sean lógicamente arbitrarios no significa, con todo, que sea posible abandonarlos o invalidarlos a voluntad. No tenemos, por cierto, la libertad de decidir "a nuestro agrado" qué amar o qué exige el amor de nosotros.
Es verdad, desde luego, que con el paso del tiempo los objetos del amor de una persona pueden variar. El amor tal vez aparezca o desaparezca; un objeto amado puede ser reemplazado por otro o éste unirse al primero. Los cambios de este tipo modifican la configuración de la voluntad. Pero el hecho de que sean cambios en la voluntad no significa que dependan de nosotros. En ocasiones tal vez sea posible que una persona manipule las condiciones de su entorno con el fin de comenzar a amar o dejar de amar un determinado objeto, pero esto no implica que para ella el amor sea un tema de libre elección. En lo que concierne al objeto de su amor, la persona no puede afectar directamente a su voluntad por un mero acto voluntario. No está en sus manos ser intimamente receptivo al objeto que ama. El cautiverio del amor no se puede aceptar o eludir por una simple decisión.
Las actitudes volitivas que una persona asume con respecto a sus propias tendencia motivacionales elementales dependen por entero de ella. Pasiones como los celos o el ansia no hacen sino proporcionarle la materia prima psíquica, por decirlo así, con la cual debe idear y modelar el carácter y estructura de su voluntad. Que una persona se identifique con esas pasiones o que éstas se presenten como fuerzas extrañas que permanecen fuera de los límites de su identidad volitiva depente de lo que aquélla quiere que sea su voluntad. Por imponente o intenso que sea el poder motivacional movilizado por las pasiones, estas no tienen autoridad motivacional ineherente. En ellas no hay otra cosa que la magnitud de esa fuerza que nos exige e incluso nos alienta a actuar como ellas mandan. El amor es diferente. El hecho de que una persona ame algo no le presenta simplemente una materia prima volitiva elemental. El amor no es un dato psíquico elementar, que no implica en siu mosmo ninguna actitud evaluativa o práctica específica por parte del amante hacia su tendencia motivacional. Con toda seguridad, una persona puede lamentar amar lo que ama. Tal vez haya intentado evitar amarlo y puede tratar de erradicar su amor. Hay sin duda muchas variedades posibles de complejidad y ambivalencia volitivas. Pero como el amor mismo es una configuración de la voluntad, no puede ser cierto que el amor de una persona que ama auténticamente sea por completo involuntario".
Frankfurt.-
Ayer se cerró una etapa y estoy a cinco finales de recibirme... Y la conclusión de todo es que quiero estudiar filosofía. Cómo no extrañar los viernes con Rolo y esa hora y media aclarándome el panorama de lo que me pasa para hacerme sentir segura de lo que siento y la manera de actuar, para después salir de clase y ver que hago todo al revés. Imaginate ahora que no cuento con las sabias palabras y los consejos del profesor.
Infinitas son las gracias...
miércoles, 9 de noviembre de 2011
La palabra del Señor
La jueza de Paz de General Pico, Marta Covella, adelantó que no casará a personas homosexuales. “En la Biblia, Dios no aprueba este tipo de cosas”, declaró como toda explicación.
Así como el estatuto del Proceso era el libelo que guiaba los pasos de los jueces de la dictadura (como una tal Negre de Alonso), para otros, parece que por delante de la Constitución hay un librito de origen incierto pero de excelente tirada conocido como La Biblia.
Efectivamente, en ese compendio de fábulas y amenazas se castiga la homosexualidad. Se lo hace en términos tal vez un poco fuertes, es cierto: "Si un hombre yace con otro, los dos morirán", puede leerse en el versículo 13, del capítulo 20 del Levítico. Es decir que la jueza de General Pico, Marta Covella, podría el día de mañana dar un paso más y no sólo negarse a casar a dos personas del mismo sexo. Podría también, siguiendo lo que establece la Biblia, condenarlos a muerte. Afortunadamente, Covella es sólo una Jueza de Paz y nuestro código Penal no contempla la pena de muerte.
¿Quieren conocer otras cosas que dice el librito que consulta la Jueza Marta Covella antes de irse a dormir, de dictar sentencia, de verle la cara a dios? Dice por ejemplo que "Los que adoren a otros dioses o al sol, la luna o todo el ejército del cielo, morirán lapidados" (Deuteronomio 17:2-5). Un modo bastante universal y extremista de mirar el mundo, ¿no? Nos advierte también que "Todo hombre o mujer que llame a los espíritus o practique la adivinación morirá apedreado" (Levítico 20:27). Por lo que si mañana se presenta ante la jueza en cuestión alguien que no optó por el dios correcto, también puede negarse a atenderlo, cuando no denunciarlo a la policía.
Antes del Código Civil, la jueza de Pico, suele leer un folleto que insólitamente puede conseguirse en cualquier librería o hasta en la mesita de luz de los hoteles, y en el que se nos dice que "Si alguien tiene un hijo rebelde que no obedece ni escucha cuando lo corrigen, lo sacarán de la ciudad y todo el pueblo lo apedreará hasta que muera" (Deuteronomio 21:18-21). O que "Si una joven se casa sin ser virgen, morirá apedreada" (Deuteronomio 22:20, 21). ¿No es tierno?
¿No es tiempo de hacer una veloz encuesta y averiguar cuántos funcionarios de nuestro aparato judicial son guiados por principios legales que establecen que "Si la hija de un sacerdote se prostituye, será quemada viva" (Levítico 21:9) o que "El que maldiga a su padre o a su madre morirá" (Éxodo 21:17 y Levítico 20, 9)?
La religión debería ser vivida como uno de esos ejemplos en los que se piensa al referirse a “los actos privados de los hombres”. Hay gente que se inyecta drogas intravenosas, gente que se toca apreciando pornografía asiática y otros que gustan de arrodillarse para hablar con quien sostienen es el creador del universo. ¿Quién culparía a cualquiera de estas tres personas por sus excéntricas aficiones? Sin embargo, lejos de una rareza vergonzante, la religión se vive con tanto orgullo que muchos de quienes las profesan sienten que desde su particular visión del mundo deben moldear el modelo de sociedad en el que se nos permite vivir. Y nuestros representantes los escuchan. O se disculpan con ellos cuando se atreven tímidamente a contradecirlos. La cantidad de legisladores que se sintió obligado a aclarar que era cristiano a pesar de votar por una ley que iguala derechos dio pena. Tal vez, entre algunos de los legisladores que modifican, redactan u obstruyen nuestras leyes también hay quienes consideran razonable que "El que no obedezca al sacerdote ni al juez morirá" (Deuteronomio 17:12).
¿Cuántos políticos de los que se fotografían con nenas pobres en tiempos de campaña, leen por las noches con fruición el librito que dice que "Ningún varón que tenga un defecto presentará las ofrendas, ya sea ciego o cojo, desfigurado o desproporcionado, enano o bisojo, sarnoso o tiñoso, ojo robado, o con un pie o una mano quebrados o con los testículos aplastados" (Levítico 21:18)?
¿Cuántos de aquellos a los que les preocupa que un chico sea criado por dos mujeres les resulta sin embargo razonable que "El que tenga los testículos aplastados o el pene mutilado no será admitido en la asamblea de Yavé. Tampoco el mestizo hasta la décima generación" (Deuteronomio 23:1, 2)?
¿Cuántos de los que escuchamos en las interminables mesas de los programas de cable diciéndonos a cada rato que ojo, que tienen amigos homosexuales, familiares homosexuales, mascotas homosexuales, llevan en su portafolio un folleto siniestro en el que se postula que "Si un hombre hiere a su esclavo o a su esclava con un palo y los mata, será reo de crimen. Pero si sobreviven uno o dos días no se le culpará porque le pertenecían" (Éxodo 21: 20) o que "Si un hombre hiere a su esclavo en un ojo dejándolo tuerto, le dará la libertad a cambio del ojo que le sacó" (Éxodo 21:26)?
Me preguntaba hace un tiempo, ¿qué clase de persona hay que ser para marchar contra los derechos de otros? Parece que, para empezar, hay que ser una persona religiosa. O como gustan decir quienes lo son: una persona de profundas convicciones religiosas. Parece ser que ese es el piso indispensable para ejercer esta clase de atropello, de maldad. Esta violencia simbólica que parece carecer de todo sentido.
La religión es una máquina de certezas. Allí donde hay una duda, una pregunta, una cuestión existencial, la religión pone una certeza. Una certeza arbitraria, oscura o berreta. Pero una certeza al fin. Y la verdad, no hay violencia sin certezas. Nadie mata, persigue, tortura sin certezas. Podrán pronunciar una y mil veces el vocablo paz, prometer reinos de amor y esperanza, pero pocas cosas le han aportado tanta violencia a la historia de la humanidad como las religiones. O lo que Saramago llamaba “el factor Dios”.Y sin embargo, acá estamos, rodeados de crucifijos, con estatuas de Vírgenes presidiendo comisiones parlamentarias. Millones de cuerpos quemados, mutilados, arrojados al río, no parecen habernos enseñado nada en este sentido.
De la histórica votación en el Senado, de todo lo que se vivió en estos días, queda la alegría por haber dado otro paso hacia un país mejor. Pero también el escalofrío de haber apreciado una vez más el insólito poder de la religión. Y no digo poder abominable, abyecto, perverso, criminal. Todas esas son apreciaciones que vendrán después. Lo primero que azota nuestra inteligencia es el carácter insólito de este poder. Ese que desafía el sentido común más llano. Señores de sombreros ridículos y túnicas, líderes de grupos que cargan con las acusaciones más repugnantes, ocupan las tapas de los diarios para decirnos lo que piensan sobre la política, la inseguridad, el código civil y la defensa con línea de cuatro. Y la verdad, la naturalización de este acontecimiento es inconcebible. ¿Qué diferencia a una secta de una religión? Las sectas son grupos minúsculos que fundados en relatos improbables engañan a sus fieles prometiéndoles quimeras imposibles, los empujan a conductas antisociales, los introducen en la adoración de imágenes disparatadas, difunden la práctica de ritos que contradicen la lógica más básica e intentan establecer muchas veces oscuras relaciones con el poder.
Las religiones, en cambio, de ninguna manera son grupos minúsculos.Quiero decir, la Iglesia es una secta que ganó. No es original señalar la complicidad de la Iglesia Católica con los episodios más oscuros de la historia, cuando no los protagonizó directamente. Sin embargo, lo que a mí más me perturba es la manera en que ha naturalizado su presencia en nuestra cultura. Desde haber fijado la invocación a una entidad abstracta como fuente de toda razón y justicia en el principal texto del sistema legal argentino, hasta el hecho de estar obligados sistemáticamente a escuchar cómo personas que juran no tener sexo piensan que debemos encarar la educación sexual de nuestros chicos.
¿Cuándo ocurrió? ¿Cuándo pasó a ser razonable que alguien se ampare en La Biblia para desconocer una ley? ¿Cuándo dejó de ser igual que ampararse en un ejemplar de “Caperucita” para quemar un bosque?
Buena parte de los pibes de este país asisten a escuelas católicas (muchas de ellas subsidiadas por un Estado que a veces no puede ni calefaccionar una escuela pública). Y sin embargo, ¿existe algo más opuesto a la educación que una religión? Allí donde el aprendizaje pide razón, capacidad de duda, reflexión, el discurso religioso propone oscuridad, misterio y, en el peor de los casos, una explicación que espanta por lo sencillo, una fábula primitiva.
Resultaba grotesca la apelación a lo “natural” por parte de los voceros clericales para oponerse al matrimonio igualitario. Como si la familia “tradicional” viniera dada naturalmente o como si todo lo que no es natural fuera nocivo: los antibióticos, el subterráneo, las cesáreas, el Torneo Apertura y el alfajor. Pero más extraño resultó que nadie reclamara a estas personas por tan flagrante contradicción: que apelaran como todo argumento a la biología justamente ellos, que a la teoría de la evolución y el Big Bang le han opuesto la existencia de un ente inmaterial todo poderoso que fabricó un hombre soplando un puñado de barro y una mujer amputándole a éste una costilla. ¿De qué principio biológico inalterable nos hablan? Quien escribe esto se fumó ocho años de educación religiosa. (Buen, paradoja). Y como a aquellos fumadores a los que les lleva años sacarse el último rastro de nicotina de los pulmones, me ha tomado mucho tiempo ir liberándome de cada uno de aquellos complejos y simplificaciones temerarias acerca del mundo que me rodea. Me ha costado años ir construyendo mi propia mirada acerca de las cosas. Una mirada idiota, sí, seguramente prejuiciosa y contradictoria. Pero mía. Una mirada que carga con la angustia de sospechar que el fin es el fin y con el laburito de tener que construir (y transmitirle a sus futuros hijos) valores y principios que no cuentan con orígenes metafísicos. Pero una mirada que seguro, nunca, pero nunca, me dará razones para marchar contra los derechos de otros. Liberándome así de, al menos, una de las muchas maneras que hay de ser un hijo de puta.
Así como el estatuto del Proceso era el libelo que guiaba los pasos de los jueces de la dictadura (como una tal Negre de Alonso), para otros, parece que por delante de la Constitución hay un librito de origen incierto pero de excelente tirada conocido como La Biblia.
Efectivamente, en ese compendio de fábulas y amenazas se castiga la homosexualidad. Se lo hace en términos tal vez un poco fuertes, es cierto: "Si un hombre yace con otro, los dos morirán", puede leerse en el versículo 13, del capítulo 20 del Levítico. Es decir que la jueza de General Pico, Marta Covella, podría el día de mañana dar un paso más y no sólo negarse a casar a dos personas del mismo sexo. Podría también, siguiendo lo que establece la Biblia, condenarlos a muerte. Afortunadamente, Covella es sólo una Jueza de Paz y nuestro código Penal no contempla la pena de muerte.
¿Quieren conocer otras cosas que dice el librito que consulta la Jueza Marta Covella antes de irse a dormir, de dictar sentencia, de verle la cara a dios? Dice por ejemplo que "Los que adoren a otros dioses o al sol, la luna o todo el ejército del cielo, morirán lapidados" (Deuteronomio 17:2-5). Un modo bastante universal y extremista de mirar el mundo, ¿no? Nos advierte también que "Todo hombre o mujer que llame a los espíritus o practique la adivinación morirá apedreado" (Levítico 20:27). Por lo que si mañana se presenta ante la jueza en cuestión alguien que no optó por el dios correcto, también puede negarse a atenderlo, cuando no denunciarlo a la policía.
Antes del Código Civil, la jueza de Pico, suele leer un folleto que insólitamente puede conseguirse en cualquier librería o hasta en la mesita de luz de los hoteles, y en el que se nos dice que "Si alguien tiene un hijo rebelde que no obedece ni escucha cuando lo corrigen, lo sacarán de la ciudad y todo el pueblo lo apedreará hasta que muera" (Deuteronomio 21:18-21). O que "Si una joven se casa sin ser virgen, morirá apedreada" (Deuteronomio 22:20, 21). ¿No es tierno?
¿No es tiempo de hacer una veloz encuesta y averiguar cuántos funcionarios de nuestro aparato judicial son guiados por principios legales que establecen que "Si la hija de un sacerdote se prostituye, será quemada viva" (Levítico 21:9) o que "El que maldiga a su padre o a su madre morirá" (Éxodo 21:17 y Levítico 20, 9)?
La religión debería ser vivida como uno de esos ejemplos en los que se piensa al referirse a “los actos privados de los hombres”. Hay gente que se inyecta drogas intravenosas, gente que se toca apreciando pornografía asiática y otros que gustan de arrodillarse para hablar con quien sostienen es el creador del universo. ¿Quién culparía a cualquiera de estas tres personas por sus excéntricas aficiones? Sin embargo, lejos de una rareza vergonzante, la religión se vive con tanto orgullo que muchos de quienes las profesan sienten que desde su particular visión del mundo deben moldear el modelo de sociedad en el que se nos permite vivir. Y nuestros representantes los escuchan. O se disculpan con ellos cuando se atreven tímidamente a contradecirlos. La cantidad de legisladores que se sintió obligado a aclarar que era cristiano a pesar de votar por una ley que iguala derechos dio pena. Tal vez, entre algunos de los legisladores que modifican, redactan u obstruyen nuestras leyes también hay quienes consideran razonable que "El que no obedezca al sacerdote ni al juez morirá" (Deuteronomio 17:12).
¿Cuántos políticos de los que se fotografían con nenas pobres en tiempos de campaña, leen por las noches con fruición el librito que dice que "Ningún varón que tenga un defecto presentará las ofrendas, ya sea ciego o cojo, desfigurado o desproporcionado, enano o bisojo, sarnoso o tiñoso, ojo robado, o con un pie o una mano quebrados o con los testículos aplastados" (Levítico 21:18)?
¿Cuántos de aquellos a los que les preocupa que un chico sea criado por dos mujeres les resulta sin embargo razonable que "El que tenga los testículos aplastados o el pene mutilado no será admitido en la asamblea de Yavé. Tampoco el mestizo hasta la décima generación" (Deuteronomio 23:1, 2)?
¿Cuántos de los que escuchamos en las interminables mesas de los programas de cable diciéndonos a cada rato que ojo, que tienen amigos homosexuales, familiares homosexuales, mascotas homosexuales, llevan en su portafolio un folleto siniestro en el que se postula que "Si un hombre hiere a su esclavo o a su esclava con un palo y los mata, será reo de crimen. Pero si sobreviven uno o dos días no se le culpará porque le pertenecían" (Éxodo 21: 20) o que "Si un hombre hiere a su esclavo en un ojo dejándolo tuerto, le dará la libertad a cambio del ojo que le sacó" (Éxodo 21:26)?
Me preguntaba hace un tiempo, ¿qué clase de persona hay que ser para marchar contra los derechos de otros? Parece que, para empezar, hay que ser una persona religiosa. O como gustan decir quienes lo son: una persona de profundas convicciones religiosas. Parece ser que ese es el piso indispensable para ejercer esta clase de atropello, de maldad. Esta violencia simbólica que parece carecer de todo sentido.
La religión es una máquina de certezas. Allí donde hay una duda, una pregunta, una cuestión existencial, la religión pone una certeza. Una certeza arbitraria, oscura o berreta. Pero una certeza al fin. Y la verdad, no hay violencia sin certezas. Nadie mata, persigue, tortura sin certezas. Podrán pronunciar una y mil veces el vocablo paz, prometer reinos de amor y esperanza, pero pocas cosas le han aportado tanta violencia a la historia de la humanidad como las religiones. O lo que Saramago llamaba “el factor Dios”.Y sin embargo, acá estamos, rodeados de crucifijos, con estatuas de Vírgenes presidiendo comisiones parlamentarias. Millones de cuerpos quemados, mutilados, arrojados al río, no parecen habernos enseñado nada en este sentido.
De la histórica votación en el Senado, de todo lo que se vivió en estos días, queda la alegría por haber dado otro paso hacia un país mejor. Pero también el escalofrío de haber apreciado una vez más el insólito poder de la religión. Y no digo poder abominable, abyecto, perverso, criminal. Todas esas son apreciaciones que vendrán después. Lo primero que azota nuestra inteligencia es el carácter insólito de este poder. Ese que desafía el sentido común más llano. Señores de sombreros ridículos y túnicas, líderes de grupos que cargan con las acusaciones más repugnantes, ocupan las tapas de los diarios para decirnos lo que piensan sobre la política, la inseguridad, el código civil y la defensa con línea de cuatro. Y la verdad, la naturalización de este acontecimiento es inconcebible. ¿Qué diferencia a una secta de una religión? Las sectas son grupos minúsculos que fundados en relatos improbables engañan a sus fieles prometiéndoles quimeras imposibles, los empujan a conductas antisociales, los introducen en la adoración de imágenes disparatadas, difunden la práctica de ritos que contradicen la lógica más básica e intentan establecer muchas veces oscuras relaciones con el poder.
Las religiones, en cambio, de ninguna manera son grupos minúsculos.Quiero decir, la Iglesia es una secta que ganó. No es original señalar la complicidad de la Iglesia Católica con los episodios más oscuros de la historia, cuando no los protagonizó directamente. Sin embargo, lo que a mí más me perturba es la manera en que ha naturalizado su presencia en nuestra cultura. Desde haber fijado la invocación a una entidad abstracta como fuente de toda razón y justicia en el principal texto del sistema legal argentino, hasta el hecho de estar obligados sistemáticamente a escuchar cómo personas que juran no tener sexo piensan que debemos encarar la educación sexual de nuestros chicos.
¿Cuándo ocurrió? ¿Cuándo pasó a ser razonable que alguien se ampare en La Biblia para desconocer una ley? ¿Cuándo dejó de ser igual que ampararse en un ejemplar de “Caperucita” para quemar un bosque?
Buena parte de los pibes de este país asisten a escuelas católicas (muchas de ellas subsidiadas por un Estado que a veces no puede ni calefaccionar una escuela pública). Y sin embargo, ¿existe algo más opuesto a la educación que una religión? Allí donde el aprendizaje pide razón, capacidad de duda, reflexión, el discurso religioso propone oscuridad, misterio y, en el peor de los casos, una explicación que espanta por lo sencillo, una fábula primitiva.
Resultaba grotesca la apelación a lo “natural” por parte de los voceros clericales para oponerse al matrimonio igualitario. Como si la familia “tradicional” viniera dada naturalmente o como si todo lo que no es natural fuera nocivo: los antibióticos, el subterráneo, las cesáreas, el Torneo Apertura y el alfajor. Pero más extraño resultó que nadie reclamara a estas personas por tan flagrante contradicción: que apelaran como todo argumento a la biología justamente ellos, que a la teoría de la evolución y el Big Bang le han opuesto la existencia de un ente inmaterial todo poderoso que fabricó un hombre soplando un puñado de barro y una mujer amputándole a éste una costilla. ¿De qué principio biológico inalterable nos hablan? Quien escribe esto se fumó ocho años de educación religiosa. (Buen, paradoja). Y como a aquellos fumadores a los que les lleva años sacarse el último rastro de nicotina de los pulmones, me ha tomado mucho tiempo ir liberándome de cada uno de aquellos complejos y simplificaciones temerarias acerca del mundo que me rodea. Me ha costado años ir construyendo mi propia mirada acerca de las cosas. Una mirada idiota, sí, seguramente prejuiciosa y contradictoria. Pero mía. Una mirada que carga con la angustia de sospechar que el fin es el fin y con el laburito de tener que construir (y transmitirle a sus futuros hijos) valores y principios que no cuentan con orígenes metafísicos. Pero una mirada que seguro, nunca, pero nunca, me dará razones para marchar contra los derechos de otros. Liberándome así de, al menos, una de las muchas maneras que hay de ser un hijo de puta.
lunes, 7 de noviembre de 2011
Una realidad un poco más feliz necesita dos condimentos
(El tema fue uno de los momentos más lindos de la noche en Obras. Bellísima canción Medio Corazón... Cierta y muy justa para este momento, además)
A veces pienso que las únicas ocasiones en las que no me molesta ser una más, ser parte de la masa y no sobresalir por hacer lo mismo que los demás son en un recital o en una cancha. La música y el fútbol. Aun en tiempos complicados, la música logra rescatarme, a veces me lleva a donde no quiero, otras me aleja y otras me transporta a lugares únicos producto de esa conexión mágica que establece con mi mente y mi espíritu.
Por otro lado, el fútbol me permitió conocer amigos, unirme más a mi viejo, guiarme a elegir una vocación y desde el lugar del hincha, me ayuda a olvidarme de todo por 90 minutos. Creo que Eduardo Sacheri lo describe de la mejor manera: "Sigo pensando que es más real un partido que un libro. A lo mejor por una cuestión de protección. En el fútbol, yo creo que tengo un límite, como le pasa a muchos hinchas. No me quiero enterar más. Yo para hacer el libro podría haber averiguado más sobre estas prácticas que tiene el fútbol, sobre jugadores que entregan partidos o réferis. Pero no quise. Me pasó eso que le sucede a los nenes. Como los chicos siempre preguntan hasta un cierto punto y después no preguntan más. Yo no quiero perder el mundo del fútbol. Aunque sea ridículo, hay un punto en que está bueno tener ese punto de ingenuidad. No estoy del todo seguro de querer saber toda la verdad. A lo mejor sufriría menos. Pero entro en el pacto ficcional y listo."
Ayer los muchachos de Cielo Razzo dieron un show impecable y después de muchos findes en los que terminaba derramando más de una lágrima, esta vez las únicas gotas que salían de mi cuerpo eran de sudor, por el calor y la euforia de un par de locos que pegados unos a otros saltamos y cantamos sus temas desde el corazón (y así estoy hoy, sin voz).
También ayer, fui a hacer una nota para el diario y en una charla con una compañera llegamos a la conclusión de que aunque en las charlas con amigas hablen de revistas como OhLaLá o Cosmopolitan y nosotras quedemos excluídas de la conversación porque leemos El Gráfico o Un Caño nada más, vale la pena ser vista como la menos femenina del grupo, por hablar, ver y disfrutar del deporte.
La semana pasada pude ver en vivo y en directo a una persona que luchó contra las peores adversidades y sin embargo, brilla arriba de un escenario y sin dudas, tiene un vínculo particular con la música en el que encuentra la fortaleza necesaria.
Ayer entrevisté a dos chicos de 18 años que juegan al béisbol (sí! al béisbol) en Lanús, que empezaron desde abajo, contribuyeron al desarrollo de un club amateur y hoy viajan a los Panamericanos de ese deporte a enfrentar a equipos como Estados Unidos o Venezuela. Por historias así, creo, vale la pena seguir alimentándome de estas dos cosas que me abrieron puertas y caminos y a las cuales les debo muchísimo.
Son compañías únicas y me animaría a decir, un pilar fundamental que me sostiene día a día y que construye mi personalidad. Me rehúso a vivir sin recitales y sin ver partidos o ir a la cancha a alentarte. Por eso, me gusta sentirme pequeñita y una más del montón que canta, que grita, que festeja y que el protagonismo esté en otro lado, en esos seres que se merecen toda mi atención y admiración.
domingo, 6 de noviembre de 2011
Feliz cumpleaños, hincha de Arsenal
Acuérdense que la revolución es lo importante y que cada uno de nosotros solo no vale nada.
Si me apego a esa frase, compruebo que, sin dudas, necesito de aquellos que me demuestran con hechos concretos su fortaleza, su espíritu de lucha y su orgullo a la hora de difundir sus ideales. Siempre estás ahí, desde enero o febrero cuando fui al curso empujándome a seguir, invitándome a participar, escuchándome o leyéndome, explicándome cosas políticas que no entiendo y haciéndome sentir que estás a años luz de conocimiento de mi persona. No sólo encontré a alguien por quien creo, tiene sentido militar (o sea, no por vos, sino por lo que veo reflejado en vos... No te agrandes jaja) sino también a un amigo, porque sabés cosas de mí que muchas personas, no. Gracias por cada momento de crisis en el que estuviste presente o por el clásico: FUERZA jajaja. ¡Feliz cumpleaños, compañero Rivas! Se lo aprecia mucho.
Si me apego a esa frase, compruebo que, sin dudas, necesito de aquellos que me demuestran con hechos concretos su fortaleza, su espíritu de lucha y su orgullo a la hora de difundir sus ideales. Siempre estás ahí, desde enero o febrero cuando fui al curso empujándome a seguir, invitándome a participar, escuchándome o leyéndome, explicándome cosas políticas que no entiendo y haciéndome sentir que estás a años luz de conocimiento de mi persona. No sólo encontré a alguien por quien creo, tiene sentido militar (o sea, no por vos, sino por lo que veo reflejado en vos... No te agrandes jaja) sino también a un amigo, porque sabés cosas de mí que muchas personas, no. Gracias por cada momento de crisis en el que estuviste presente o por el clásico: FUERZA jajaja. .
El escalofrío en mi cuello, la risa sin disfraces, los mensajes interminables, sentarme sobre la mesada, que me prestes tu pecho, que se haga de día en una sola charla, manos que pierden el frio por mis piernas, manos en mi cintura en medio de un recital, una siesta compartida, rechazar una campera prestada, hacerme la enojada, el dolor de reirme demasiado, olvidarme del significado de la indiferencia.
No sé, a veces me cuesta acostumbrarme a no extrañar esas giladas. A veces.
martes, 1 de noviembre de 2011
Causas perdidas
¿Será mucho pedir que el pasado venga mejor vestido
y golpee antes de entrar?
Hoy la memoria es un río traicionero y sin orillas
donde uno no debiera pescar…
“Te pido, no te ofendas si beso así,
con este invierno en los labios,
Es que hace mucho que nadie pasa por acá, colega,
¿me querrás querer un rato?”
y golpee antes de entrar?
Hoy la memoria es un río traicionero y sin orillas
donde uno no debiera pescar…
“Te pido, no te ofendas si beso así,
con este invierno en los labios,
Es que hace mucho que nadie pasa por acá, colega,
¿me querrás querer un rato?”
domingo, 30 de octubre de 2011
No me sale ni describirme
Realmente no tengo mucho que ofrecer, pero algo es algo. Puedo intentar ser paciente, pero me interesa más ser compinche. Alguien con quien reír, pelear y llorar si llega el caso, ser útil y no un adorno en la vida de nadie, no es que pretenda ser centro en todos los escenarios, pero al menos espero poder participar en la vida de aquel que me elija, porque de otro modo realmente me sentiría mas imbécil que nunca. Tengo dos manos que suelen saber qué hacer, en qué momento, aunque casi siempre lo ignoran, pero de todas maneras suelen no ser tan bruscas como parece. Tengo además, muchas palabras repetidas para susurrar al oído, pero que al momento de ser susurradas realmente van a ser ciertas y van a ser de él. Tengo sueños, ilusiones, fantasías y ganas de compartirlas, aun en un pequeño tramo de la vida, pero compartirlas. Tengo ternura, pero eso suele escasear, para repartir en dosis moderadas. Algo de madurez de vez en cuando encuentro, también si busco puedo tener coherencia. Tengo besos algo torpes, no del todo buenos, y bastante oxidados, algunas caricias que nunca están de más, bueno en realidad sí, pero eso no viene al caso. Tengo canciones para sonar, mañanas que descubrir, noches que caminar, tardes para gastar, un poco de amor o tan solo un cariño profundo. Tengo ganas de tomar lo que aparezca con calma. Tengo bastantes miedos, sobre todo a mí misma y a no poder ser suficiente para nadie. Tengo casi ningún tipo de celos. Tengo estupidez para prestar y regalar, ningún sentido de la ubicación, varios disgustos para generar. Varias situaciones incómodas, también ganas de compartir lo que sea con quien esté dispuesto. Fidelidad, respeto me queda bastante y libertad porque de otra manera no serviría de nada todo lo otro. Tengo todas las complicaciones que implica el conocerme, pero quizás no sea tan mala como parezco. Después de todo, no soy una mina simple ni sencilla, pero ¿quien lo es?
Porque juro que aprendí algo de la vida
Y es que no hay peor error que idealizar.
Hoy disfruto de saber que sos real,
Y es que no hay peor error que idealizar.
Hoy disfruto de saber que sos real,
y de todo lo real...
Mensajes alentadores (literalmente)
"Andre! Qué lindas palabras y que respeto y admiración me infunde saberte tan comprometida, tan enamorada, tanto del movimiento como de Mariano.
Yo me acerqué a la música porque creí, fehacientemente, que el hombre político milita allí. Pero los admiro, mucho, y los sigo. Siempre. Los cuido y los defiendo a morir. Espero que las luchas nos sigan cruzando. Tenemos un mismo corazón, los mismos sueños.
Abrazo gigaaaaante para vos, y gracias a vos, de verdad".
De caerme mal, a no caerme, a caerme muy muy bien. Esas palabras inesperadas de desconocidos que te arrancan las sonrisas más espontáneas, creo, son una de las cosas más lindas que le pueden pasar a alguien. Gracias por esos diálogos cortos, pero que todos los días están ahí, alentándome. Y yo también espero que las luchas nos sigan cruzando, es un placer.
Yo me acerqué a la música porque creí, fehacientemente, que el hombre político milita allí. Pero los admiro, mucho, y los sigo. Siempre. Los cuido y los defiendo a morir. Espero que las luchas nos sigan cruzando. Tenemos un mismo corazón, los mismos sueños.
Abrazo gigaaaaante para vos, y gracias a vos, de verdad".
De caerme mal, a no caerme, a caerme muy muy bien. Esas palabras inesperadas de desconocidos que te arrancan las sonrisas más espontáneas, creo, son una de las cosas más lindas que le pueden pasar a alguien. Gracias por esos diálogos cortos, pero que todos los días están ahí, alentándome. Y yo también espero que las luchas nos sigan cruzando, es un placer.
sábado, 29 de octubre de 2011
Ni a la esquina
Mentira amarga: el vino no ayuda.
Me tome un río y seguís aca
riéndote en esta silla vacía
y el mozo en patas empieza a baldear.
Y es lo de siempre... se dobla y se rompe,
de noche todo es beso y carnaval,
pero canta el gallo y nos hacemos maestros
en este horrible arte de lastimar.
Y ahí vamos, con este amor que no va ni a la esquina,
buscando ciegos una tabla en el mar.
Con este amor que mordió la banquina,
cuesta arriba y pedaleando mal.
Amanece y el sol, verdugo,
se come crudas las sombras del bar.
Escabiadores planchando billetes.
"La del estribo jefe... pa' no aflojar..."
Salgo a la escarcha y me trepo a la ochenta.
Haciendo zetas llego a tu balcón.
Te merecés abrigos que hoy no tengo...
mientras los tejo, guardá esta canción.
Con este amor que no va ni a la esquina
buscando ciegos una tabla en el mar.
Con este amor que mordió la banquina,
cuesta arriba y pedaleando mal.
Cuesta arriba y pedaleando mal.miércoles, 26 de octubre de 2011
Joder
Adrenalina,
impulso,
sensación de vida.
motivación,
amor,
propósito real de ser,
joder.
Excusa de vivir,
buscar,
hallar
y continuar.
montado en decisiones,
deshaciendo interrogantes.
Extrema reacción,
lo que más cuesta es dar, abrir el corazón,
vivir es festejar.
Atravesando laberintos,
superando fobias,![Letra de Joder - Carajo - Sitio de letras.com Letra de Joder - Carajo - Sitio de letras.com]()
burlando miedos,
ignorando toda depresión.
joder
impulso,
sensación de vida.
motivación,
amor,
propósito real de ser,
joder.
Excusa de vivir,
buscar,
hallar
y continuar.
montado en decisiones,
deshaciendo interrogantes.
Extrema reacción,
lo que más cuesta es dar, abrir el corazón,
vivir es festejar.
Atravesando laberintos,
superando fobias,
burlando miedos,
ignorando toda depresión.
joder

tan fácil es perder,
tan fácil es equivocarse,
perdiéndonos ,
buscando nuestro propio bienestar.
Extrema reacción
lo que mas cuesta es dar,
abrir el corazón,
vivir es festejar.
Vas a reir, vas a llorar,
a recibir y a regalar.
vas a caer y a levantarte
cuantas veces quieras
FES-TE-JE-MOS
Bueno, sí, vivir es festejar, para mí LA fiesta es dormir unas 12 horas consecutivas. Y si logro vencer a Platón, Sócrates, Aristóteles, Onfray, Nietzsche, Trías y Frankena, siento que puedo vencer todo. Y sí, tengo sábanas del Rey León y mi sobrino me saca fotos durmiendo.
O será que con vos no me puedo enojar, o será que con una palabra cambiás todo.. o simplemente que sos mi debilidad y te quiero más de lo que a veces pienso. Pero si entrás para leer textos feos (le echaba la culpa cuando la mina escribía puramente cosas depresivas jaja), sabé que esta vez me sacaste una sonrisa, girasol. Está bien, las cosas difícilmente cambien tan pronto, pero es como te puse en ese mail: No puedo matar o cortar de raíz lo que siento, pero sí domesticarlo. Y así seguimos... Tampoco nos fue tan mal. ¿Rescato lo bueno? Bueno, no habré cambiado nada en tu vida, no soy ni más ni menos que nadie, pero tenés a alguien a quien pegarle que aprendió a quererte y madurar un poco gracias a vos.
Hoy sé que no debe existir placer como admirarte reír.
domingo, 23 de octubre de 2011
etsirt
Resulta que lloro porque no puedo controlar los momentos en los que me cae la ficha de lo dependiente que soy de los demás. Andrea "Contradicción" Leal me llamo. Leo a Nietzsche que me dice que el que no reclama su libertad no es libre, que la ayuda sólo puede ser ofrecida a quien tiene abundancia de fuerza vital y que uno no puede hacer que otro le dé sentido a su vida, porque aunque una persona libere a otra, esa otra sigue siendo dependiente de alguien para ser libre y automáticamente deja de serlo, y me siento fortalecida al entender semejante planteo, pero en la práctica soy una de las personas más débiles que conozco.
Resulta que lloro porque los recuerdos tienen un peso enorme que se va volviendo una carga que a veces creo no llevar a cuestas, pero todos los días, un ratito, me pesa y otros me derrumba. Porque cuando estabas esas canciones eran una fiesta, pero ahora las padezco, y ni vos ni nadie está ahí para calmarme. Y aunque estuviera sería depender de alguien y una vez más alimento ese círculo vicioso.
Resulta que lloro porque cada día me cuesta más asimilar la resignación.
Resulta que lloro porque los recuerdos tienen un peso enorme que se va volviendo una carga que a veces creo no llevar a cuestas, pero todos los días, un ratito, me pesa y otros me derrumba. Porque cuando estabas esas canciones eran una fiesta, pero ahora las padezco, y ni vos ni nadie está ahí para calmarme. Y aunque estuviera sería depender de alguien y una vez más alimento ese círculo vicioso.
Resulta que lloro porque pienso demasiado en el dolor ajeno y cada lágrima es una razón más que atormenta a tu corazón y al mío. Si hay algo que amo es ver y saber que los que me rodean están bien y me considero un medio para que ellos puedan alcanzar ese bienestar. Por ende, cuando soy la causa de sus males, quiero desaparecer por un rato largo porque no sé brindar soluciones, aunque no tenga por qué, aunque haya tomado la mejor decisión, aunque me sienta segura de mis actos.
Resulta que lloro porque hay noches en las que necesito un abrazo espontáneo, una preocupación innata, una mirada dirigida sólo a mí, un beso con ganas, un par de cosquillas al alma, un instante en el que mi presencia sea deseada, no incomode y sea capaz de hacer esbozar sonrisas. Pero obtengo indiferencia y me refugio en la soledad.
Resulta que lloro por sentirme una más, porque mi autoestima se me caga de risa, por pasar tan desapercibida y tener al otro en un pedestal, mirarlo y sentirme tan chiquita... y tan embobada.
Resulta que lloro porque no notás lo que sos para mí.Resulta que lloro porque cada día me cuesta más asimilar la resignación.
No me pregunten, entonces, por qué lloro, porque no alcanza el tiempo y el contexto para explicar los motivos. Y porque a veces creo, que a nadie le importa realmente. Y es lo mejor que pueden hacer, algún día me tengo que liberar sola.
Tengo el alma hecha pedazos y a partir de acá no me hago cargo de nada.-
sábado, 22 de octubre de 2011
Darle lucha al aparato mano a mano
Considero que el clientelismo y la esclavización,
el contraste entre las clases, la burocracia y el patrón,
las mentiras en los medios, la guerra y la represión:
son miserias de un sistema que congela el corazón.
el contraste entre las clases, la burocracia y el patrón,
las mentiras en los medios, la guerra y la represión:
son miserias de un sistema que congela el corazón.
jueves, 20 de octubre de 2011
Hoy te decimos PRESENTE
Estos son los frutos de tu lucha: los tercerizados que pasaron a planta permanente lo reconocen, tus compañeros encuentran la fuerza para seguir adelante con sus objetivos y no van a parar - no vamos a parar - hasta que todos y cada uno de los responsables respondan por tu asesinato...
Tu asesinato me impactó en todo sentido, me dejó helada y con demasiada furia y bronca contenida, y me cambió totalmente... Entendí que diste la vida luchando y que no me podía permitir quedarme de brazos cruzados. Comencé a ver las cosas de manera diferente, o no tanto, mi manera de pensar siempre fue la misma, pero con la diferencia que comprendí que a esa "manera de pensar" debía ponerla en práctica. Y sí, estoy en deuda todavía, pero mi promesa sigue en pie. "Fragmentación del mercado laboral, pérdida de solidaridad entre los trabajadores, el debilitamiento de la organización sindical, la reducción de los costos salariales, ruptura del vínculo entre empresa y asalariado, trabajo precario y pérdida de la protección social... luchando contra ésto es que murió Mariano", dijeron cierta vez en un informe y no pudieron haberlo resumido mejor. Es lamentable haber perdido a una promesa fantástica como bien señaló Altamira, pero a su vez, saber que estabas donde debías y que viviste sin miedo e intensamente aportando desde chico un grano de arena en la lucha social es algo digno de admirar, y por eso exijo justicia y repudio a esa burocracia sindical que se atrevió a acabar con tu vida, pero que jamás matará tu lucha obrera y socialista, porque vive en todos aquellos que te admiramos.
(Gracias enormes a todas las personas que aparecen en este video: A Mauro por acercarme a la UJS e integrarme, a Marce por la buena onda cuando hay que vender prensas, a Gabriel Solano por integrarme a la Naranja de prensa y abrirme la cabeza con esa manera tan clara de hablar, a Santi por ese hermoso mensaje que me alegró el jueves y me llenó de fuerzas y al Cabra porque la dureza de sus canciones son geniales (?))
Tu bandera una vez más hoy vamos a levantar.-
martes, 18 de octubre de 2011
Sumando (asumiendo) debilidades
Y yo me encargo de contarles que vos derrochás dulzura
y ese rasgo en tu hermosura produce una envidia sana...
y ese rasgo en tu hermosura produce una envidia sana...
Me enloquece tu mirada, me atropello con tus labios, y entre salivas resbala el mensaje de los sabios.Debilidades de Andre:
Los copos de azúcar
Los besos en el cuello Los aros colgantes
Los ojos color miel
lunes, 17 de octubre de 2011
Enterrando en la noche el pesado dolor
Ansiedad.
Reencuentros.
Abrazos.
Choferes forros.
Chupetines.
Incoherencias.
Música.
Risas.
Fernet.
Losbesosmáslindos.
Vergüenza.
Hambre.
Tu sonrisa.
Arroyo seco.
Conocer gente.
Fernet.
Sugus.
Agitar.
Más fernet.
Esperar por la hora deseada.
Keko presente.
Hermosas palabras.
El juicio del ganso.
Lágrimas.
Celos.
Recuerdos.
Emoción.
Euforia.
Agradecimiento.
Como siempre, como nos gusta... Hablando de la libertad.
Aplausos.
Despedidas.
Regreso.
Depresión post banquete.
La música transporta, conecta, une, hace viajar. Sin embargo, otros viajan por ella y todo parece una perfecta conjunción donde el más hedonista alcanzaría la total ausencia del dolor, porque no hay mayor placer que un viaje con amigos, múltiples sonrisas, euforia, conocer gente, vivir nuevas experiencias y disfrutar de unos locos que hace tiempo vienen fomentando una tradición y construyendo una enorme enorme familia que une sus gritos en cada canción, desde el corazón... Y ahora más que nunca desde el corazón, para que aquel que ya no está, también siga formando parte de ese momento, para mantenerlo vivo, porque nada es lo mismo pero el show debe continuar. Palabras trilladas quizás, pero ciertas. Porque nada más trillado que llorar por una emoción particular pero tan profundo como sentir a la vez que la alegría golpea las puertas de tu corazón, un corazón duro, angustiado y con un fuerte recuerdo encima que no puede contener las lágrimas. Un corazón que ya rebalsa de nuestros pechos y que confirma cada vez más que sentirnos a tu lado -siempre siempre - nos hará MUCHO mejor.
Reencuentros.
Abrazos.
Choferes forros.
Chupetines.
Incoherencias.
Música.
Risas.
Fernet.
Losbesosmáslindos.
Vergüenza.
Hambre.
Tu sonrisa.
Arroyo seco.
Conocer gente.
Fernet.
Sugus.
Agitar.
Más fernet.
Esperar por la hora deseada.
Keko presente.
Hermosas palabras.
El juicio del ganso.
Lágrimas.
Celos.
Recuerdos.
Emoción.
Euforia.
Agradecimiento.
Como siempre, como nos gusta... Hablando de la libertad.
Aplausos.
Despedidas.
Regreso.
Depresión post banquete.
La música transporta, conecta, une, hace viajar. Sin embargo, otros viajan por ella y todo parece una perfecta conjunción donde el más hedonista alcanzaría la total ausencia del dolor, porque no hay mayor placer que un viaje con amigos, múltiples sonrisas, euforia, conocer gente, vivir nuevas experiencias y disfrutar de unos locos que hace tiempo vienen fomentando una tradición y construyendo una enorme enorme familia que une sus gritos en cada canción, desde el corazón... Y ahora más que nunca desde el corazón, para que aquel que ya no está, también siga formando parte de ese momento, para mantenerlo vivo, porque nada es lo mismo pero el show debe continuar. Palabras trilladas quizás, pero ciertas. Porque nada más trillado que llorar por una emoción particular pero tan profundo como sentir a la vez que la alegría golpea las puertas de tu corazón, un corazón duro, angustiado y con un fuerte recuerdo encima que no puede contener las lágrimas. Un corazón que ya rebalsa de nuestros pechos y que confirma cada vez más que sentirnos a tu lado -siempre siempre - nos hará MUCHO mejor.martes, 11 de octubre de 2011
Lo único que me faltaba
...es que mi posible entrevistado me tire onda y me ponga trabas para hacer la entrevista si no acepto salir con él a tomar algo. Como jugador de fútbol me caés mejor que como buitre. Como mina para salir una noche y nada más, me cae mejor la profesión de periodista. Me genera más placer.
Digo, insisto, ¿tan poco interesante soy?
Tranquilidad
Hay que arrancarle una risa a este guapo dolor que tanta contractura, tarde o temprano, pasa factura, mensaje y masaje a tu corazón.
Aunque mi idea era otra, hoy decido liberarme de ese peso, esa mochila, esa culpa. Se sabe que el que carga con piedras, difícil que se pueda mover, no? Bueno, hoy decido hacer respetar mi derecho de transitar mucho más ligera los caminos que quiero y siento que valen la pena. Porque los problemas siguen estando, pero todo es distinto cuando uno se siente capaz de darles batalla. Me dejo llevar... Como una montaña rusa, que sube, que baja (rápido), que ríe, que calla... Calla porque está enteramente rota por dentro, herida, asustada, desbordada, resignada. Pero curiosa y terriblemente tranquila.
Y el sábado toca La Renga, es una buena oportunidad para empezar a sonreir un poquito más.
Aunque mi idea era otra, hoy decido liberarme de ese peso, esa mochila, esa culpa. Se sabe que el que carga con piedras, difícil que se pueda mover, no? Bueno, hoy decido hacer respetar mi derecho de transitar mucho más ligera los caminos que quiero y siento que valen la pena. Porque los problemas siguen estando, pero todo es distinto cuando uno se siente capaz de darles batalla. Me dejo llevar... Como una montaña rusa, que sube, que baja (rápido), que ríe, que calla... Calla porque está enteramente rota por dentro, herida, asustada, desbordada, resignada. Pero curiosa y terriblemente tranquila.
Y el sábado toca La Renga, es una buena oportunidad para empezar a sonreir un poquito más.
sábado, 8 de octubre de 2011
Motivos para no enamorarse
No sé cómo ni por qué me colgué mirando esta peli. Pero así pasó mi sábado.
- Lo que le quiero preguntar es ¿por qué no tiene novio?
- No sé, es que el tipo de tipo que se enamora de mí es el típico tipo que a mí no me gusta y el típico tipo que a mí me gusta es el típico tipo que nunca se enamoraría de mi. ¿Ve? Lo primero que yo hago cuando salgo con alguien es enumerarle todas las razones por las cuales seguramente me va a dejar. Prefiero el fracaso prematuro, decepcionar de antemano, me ahorro tiempo y reproches.
- Tengamos nuestra primera cita... Defenéstrese, dése con un palo, decepcióneme a lo grande y no sea tímida, a ver...
- ¿Quiere que le dé los motivos para no enamorarse de mí? No soy perfecta.
- Eso ya me inspira bastante confianza.
viernes, 7 de octubre de 2011
Me caés algo mejor, Kant
"Hay, sin embargo, un fin que puede presuponerse real en todos los seres racionales, hay un propósito que no sólo pueden tener, sino que puede presuponerse con seguridad que todos tienen, por una necesidad natural, y éste es el propósito de la felicidad. No es lícito presentarlo como necesario sólo para un propósito incierto y meramente posible, sino para un propósito que podemos suponer de seguro y a priori en todo hombre, porque pertenece a su esencia. Pero es una desdicha que el concepto de la felicidad sea un concepto tan indeterminado que, aun cuando todo hombre desea alcanzarla nunca puede decir por modo fijo y acorde consigo mismo lo que propiamente quiere y desea, Y la causa de ello es que todos los elementos que pertenecen al concepto de la felicidad son empíricos; es decir, tienen que derivarse de la experiencia, y que, sin embargo, para la idea de la felicidad se exige un todo absoluto, un máximum de bienestar en mi estado actual y en todo estado futuro. Ahora bien, es imposible que un ente, el más perspicaz posible y al mismo tiempo el más poderoso, si es finito, se haga un concepto determinado de lo que propiamente quiere en este punto. En suma, nadie es capaz de determinar, por un principio, con plena certeza, qué sea lo que le haría verdaderamente feliz, porque para tal determinación fuera indispensable tener omnisciencia. Así pues, para ser feliz, no cabe obrar por principios determinados, sino sólo por consejos empíricos. Así el problema: determinar con seguridad y universalidad qué acción fomente la felicidad de un ser racional, es totalmente insoluble. Por eso no es posible con respecto a ella un imperativo que mande en sentido estricto realizar lo que nos haga felices, porque la felicidad no es un ideal de la razón, sino de la imaginación"
(- "Y todos preguntan... bueno FUE FELIZ? como si la felicidad tuviera que aparecer en algún momento... Y bueno, cuando se va a morir, se ve obligado a poner en la balanza todo, dice: 'me dejaron tres amadas, me robaron dos veces... buen, sí, en líneas generales fui feliz'... Lo que me tiene que motivar es obrar bien, no la felicidad".
Jaja, querido profesor Rolo, usted es un genio. Después de todo, está bueno abrir un cacho la mente a las ocho de la mañana, levantarme a las 6, dormir tres horas, empaparme, para amigarme con Kant y que entienda que al fin y al cabo, el fin último no es la felicidad. )
Perdoname si desafiné, todavía no pude aprender muchas veces probé y a esa nota me cuesta llegar Perdoname si desafiné, quizás sea que no te escuché Me mandé en otro tono distinto y en otro compás Perdoname si desafiné y muy tarde a tu encuentro
llegué
Te fallé cuando vos estuviste adelante y atrás
Perdoname si yo soy así, quizás sea como vos decís
Pero yo no quiero ser igual a todos los demás
Soy testigo de mi historia y esta es mi canción
Soy poeta, soy profeta de cada oración
Pasa el tiempo, golpes, manchas en la piel
Pero me hago fuerte como una pared
Y si desafiné, desafinando iré, lleva toda una vida comprender
Perdoname si desafiné y esa noche un beso te arranqué
Como siempre me dejé llevar por mi instinto animal
Perdoname por no perdonar, el orgullo me volvió a ganar
Ahora pago la ausencia de los que no pude ni hablar
Perdoname por ser lo que soy, siempre trato de hacer lo mejor
Soy una especie rara que solo trata de safar
Perdoname si yo soy feliz y no entiendo a la felicidad
Pero yo no quiero ser igual a todos los demás
Soy testigo de mi historia y esta es mi canción
Soy poeta, soy profeta de cada oración
Pasa el tiempo, golpes, manchas en la piel
Pero me hago fuerte como una pared
Y si desafiné, desafinando iré, lleva toda una vida comprendermiércoles, 5 de octubre de 2011
Disminuída, minúscula, diminuta
"... No creo ser tan importante...", cantaría por ahí un Ricardo absolutamente sincero consigo mismo. Creo que soy importante para mis momentos, pero dudo que lo sea para los momentos ajenos, aunque sigo convencida de que todos dejamos algo en la vida de los demás independientemente del grado de trascendencia que tenga. Y un tal Germán, de una ebullición sonora con la cual nunca me amigué (pero no viene al caso), cantó:
Que casi siempre no fue nadie
que se yo, pero mírame hoy
que quiero un día transportarte a mi ser
verás que no es así.
abrazame que te lo pido
abrazame que tengo frío.
sabe que siempre he sido amigo
de guardar lo del corazón
que casi siempre armo líos
de los que después lloraré.
abrazame que te lo pido
abrazame que tengo frío.
abrazame que te lo pido
abrazame que tengo frío.
Y encuentro aun más sinceridad... y ahí sí me siento diminuta. "Llorar para sentir, extrañar para querer, volar para salvarse" me repetía un amigo (amigo que es sinónimo de mis ganas de pisar Rosario). No sé en cuál etapa estoy. Pero en cualquiera sea, necesito uno de ESOS abrazos.
lunes, 3 de octubre de 2011
Esta es mi cabeza, mi cerebro, mis orejas y yo ya tengo mi moralidad
Cuando las estructuras no dejan ser feliz a alguien, hay que romperlas o bien salirse de ellas. Pero escapar nunca termina de ser la opción más convincente. Hasta qué punto van a tratar de controlar nuestras vidas? A argumentar hablando del tiempo, la edad, la pureza, poniendo de escudo a los valores. Pero no dejando que dos personas se amen libremente. Amor y libertad. ¿Qué valores consideran que defienden y predican señores si no son esos dos? No son más que una contradicción incapaz de sostener sus argumentos, como todo dogma, como toda imposición. Cargando con culpas, actuando con persecusión, y generando incomodidad. Y cuando no queden más de sus teorías y argumentos baratos, ¿nos van a acusar de herejes? Porque creo que si tuvieran la posibilidad de quemarnos en la hoguera lo harían.
Una charla sobre "el noviazgo correcto". Ah sí, mirá vos. Lo único que faltaba. Pensé que a esta altura ya eran un poco mas flexibles, pero son sólo una secta más, una institución llena de poder, sin un gramo de vergüenza y coherencia a la hora de manipular nuestros cuerpos y sentimientos.
Qué lindo es sentir, que lindo es no privarse de nada, qué lindo es amar y demostrarlo ante los ojos de todo el mundo, qué lindo es sentir que otros se amen, qué lindo es coger, qué lindo es tener la sensación de ser de alguien por un momento, qué lindo es sentirse vivo y escupirle a tu absurda, absurdísima estructura en ese lapso. De la bronca tengo ganas de coger en una Iglesia. Amén.Cada día me revientan más las putas leyes religiosas, su conducta moral.
Su mejor remedio al Sida es la virginidad.
La religión desde la inquisición ejerce poderosa y dura represión a todo lo que se llama sexo y libertad.
AY, AY, AY, AY, AY... Disfruta de la vida y a follar que son dos días
y que NADIE te reprima, rebelión contra la hipocresía
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